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ARAPOTEÎ MARANGATU - VIERNES SANTO

ARAPOTEÎ MARANGATU – VIERNES SANTO

Ohai: David Galeano Olivera

Leer original (hacer clic) en: http://dgaleanolivera.wordpress.com/arapotei-marangatu-viernes-santo/


Arapoteî marangatúpe (viernes santo), pyhareve jave, ojeho tyvytýpe (cementerio) oñe’andúvo umi pehêngue ojehekyi’akuépe. Asaje rupi, tupâópe hyapu peteî yvyrapararâ (matraca), oporohenóiva. Péva ojehu vove, opavavéva oho tupâópe ogueromandu’ajey haĝua Hesu Kirito ñemano. Upépe oikoraê mandu’a upe kurusu rapére (vía crucis); ha upéva rire katu Hesu Kirito ra’ânga ojehupijey kurusúre ha ojeromandu’a umi “pokôi ñe’ê”. Upéi Hesu Kirito rete oñemboguejy ha oñemoinge tupâo ryepýpe ha opavavéva oñemboja ojapóvo pe tupâitû. Oî avei upégui ohóva oñembo’e ha oitupâitû ambue tupâópe, ohupyty peve pokôi tupâo (siete iglesias). El viernes santo, a la mañana, se acostumbra visitar los cementerios a honrar a los familiares fallecidos. A la siesta, el sonido de una “matraca” convoca a la feligresía a la Iglesia. Luego de esa señal, la gente concurre a la iglesia para participar del vía crucis, tras lo cual se revive la crucifixión de Jesucristo, y la recordación de las “siete palabras”. Luego, la imagen de Jesucristo se instala en el interior de la iglesia y la gente, en fila, revive la costumbre de la adoración (tupâitû). Seguidamente, algunos cumplen con la promesa de visitar otras iglesias para la adoración, hasta completar siete iglesias; práctica conocida con el nombre de “recorrido de las siete iglesias”.


Viernes Santo: Estacioneros cantando a los difuntos en el Cementerio de Fernando de la Mora


  

La crucifixión – Iglesia Virgen de la Candelaria, Aregua


  

Procesión luego de la crucifixión – Itaugua

 

Arapoteî (viernes) ha’e ára ikirirîvéva. Avave ndaikatúi osapukái térâ oñe’ê hatâ. Ndaikatúi ñañani ha mitânguéra ndaikatúi oñembosarái. El Viernes Santo es el día en el cual se guarda el mayor silencio. Nadie debe gritar o hablar fuerte. Tampoco se debe correr y los niños tienen prohibo jugar.


 

 

POKÔI TUPÂO – LAS SIETE IGLESIAS

            Ko jepokuaa niko heñoi’akue Roma-pe, ha upe imoñepyrûhára niko Felipe Neri Marangatu. Esta tradición nació en Roma y fue su iniciador San Felipe Neri.

Umi oguatáva ohupyty peve “pokôi tupâo” niko ojapo upe mba’e ogueromandu’ávo umi mba’e Hesukirito ohasava’ekue omano mboyve. La gente que acostumbra a realizar el recorrido de las “siete iglesias”, recuerda los siguientes pasajes bíblicos:

1) Hesukirito jeguata Karupyhare Paha oikoha guive Olivo yvotyty peve. El recorrido de Jesús desde el lugar de la Última Cena hasta el Huerto de los Olivos,

2) Yvotyty guive Anás róga peve. Del Huerto a la casa de Anás,

3) Anás róga guive Caifás róga peve. De la casa de Anás a la casa de Caifás,

4) Hesukirito guata Pilato oîma meve. El tránsito de Jesucristo hasta el lugar donde se encontraba Pilato,

5) Pilato oîha guive Réi Herodes róga peve. Del lugar donde estaba Pilato a la casa del Rey Herodes,

6) Ojerahajeýrô chupe Pilatos oîha meve. De cuando fue llevado otra vez ante Pilato, y

7) Hesukirito jeguata asy, kurusu ijapére, Calvario peve. El recorrido de Jesucristo, con la cruz a cuestas, hacia el Calvario

Primera Iglesia: Virgen de la Candelaria, Kapiata


 

Iglesia Virgen de la Candelaria, Kapiata – Tupâitû


 

Segunda Iglesia – San Lorenzo


Interior de la Iglesia de San Lorenzo – Tres largas filas para el Tupâitû


 

Iglesia de San Lorenzo – Tupâitû


 

Tercera Iglesia: Santo Domingo Savio – San Lorenzo


 

Iglesia de Santo Domingo Savio – Las siete palabras


 

Cuarta Iglesia: Medalla Milagrosa, Fernando de la Mora


 

Quinta Iglesia: San Pablo Apóstol, Asunción


 

Sexta Iglesia: Virgen de Nazareth, Asunción


 

Séptima Iglesia: Catedral Metropolitana de Asunción


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Rehechasérô “Pokôi Tupâo” rehegua, ehesakutu ko’ápe: http://www.abctv.com.py/locales/el-recorrido-de-las-7-iglesiasuna-tradicion-que-perdura-18336

 

Rehechasérô “Kurusu Rape oikóva Jaguarón yvytýpe”, ehesakutu ko’ápe: http://www.abctv.com.py/locales/cerro-yaguaron-un-sitio-muy-visitado-en-semana-santa-18334

 

Rehendusérô “Ñandejára ñe’ê omombe’uháicha Mateo Marangatu”, PROYECTO GGG rembiapokue; ehesakutu ko’ápe: http://www.proyectoggg.org/index.php/es/biblia-guarani/47-nuevo-testamento/213-mateo

ÑANE ÑE'Ê TEETE

ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI

Maitei horyvéva opavavépe

David Galeano Olivera

 

ÑANE ÑE’Ê TEETE

Por Ilde Silvero – Publicado por ABC Color: 17 de abril de 2011

Leer (hacer clic) en: http://dgaleanolivera.wordpress.com/nane-nee-teete/

Leer original (hacer clic) en: http://www.abc.com.py/nota/nane-nee-teete/

A un gerente argentino de Canal 9 no le gusta que los entrevistados hablen en guaraní en el noticiero y dispuso que si es inevitable, se coloquen viñetas con la traducción al español. Este detalle anecdótico revivió una antigua polémica sobre la conveniencia o no de que todos los paraguayos hablemos nuestras dos lenguas oficiales.

Es una discusión tonta aunque, por lo visto, aún necesaria. Es incomprensible que a esta altura de los tiempos aún existan personas que consideren al guaraní como un obstáculo en el proceso de aprendizaje escolar o en la vida profesional. Esto se discutía hace 50 años, pero los estudios educativos y antropológicos han demostrado que poseer dos idiomas propios es una riqueza de gran valor y un signo de identidad cultural importantísimo.

Jaipuru va’erã ñane ñe’ê teete ápe ha upépe ñambokatupyry haguã ñane retã Paraguay. No se trata de un snobismo exhibicionista ni de un falso patrioterismo, sino de la imperiosa necesidad de preservar y cultivar nuestra identidad nacional, los valores culturales que nos distinguen como pueblo y de los cuales deberíamos estar orgullosos como nación guaraní.

Somos el único país de América en donde la mayoría de los habitantes habla sus dos lenguas oficiales. Esto constituye una riqueza cultural invalorable por la capacidad que hemos demostrado a lo largo de los últimos 500 años de saber conservar la lengua que nos trajeron los españoles y el idioma que hablaban nuestros antepasados aborígenes. Los paraguayos somos mestizos, frutos de la fusión de la cultura de los dos pueblos y eso constituye un hecho histórico que no se puede desconocer.

El guaraní da alma, vibración, emoción y alegría a nuestro espíritu en forma de polkas y guaranias, en los chistes populares, en los ingeniosos ñe’ênga y en tantas expresiones cotidianas al comunicarnos como paraguayos tales como “mba’etekópio”, “che ra’a”, “aña memby”, “aháta aju”, “anína”, “nambre”, “tavyrón”, etc.

Los más grandes músicos y poetas paraguayos han compuesto sus obras en guaraní porque es la primera lengua que utilizaron en sus hogares y al inspirarse para cantarle al amor, a la amistad, a la patria, a los pueblos y valles, les surgen naturalmente las palabras que le brotan del corazón, del sentimiento, de la nostalgia, de lo que siempre han sido sus vidas.

¿Alguien pueden negar su nacionalidad cuando escucha “Tetãgua sapukái”, “Ne rendápe aju”, “Che la reina”, “Che mbo’eharépe”, “Reservista purahéi”, “Che jazmín”, etc.?

Incluso en nuestro peculiar “jopara”, cuando mezclamos inconscientemente el guaraní con el castellano, estamos utilizando un elemento de nuestra identidad cultural, una costumbre profundamente enraizada en nuestra gente, por encima de discusiones académicas o concepciones discriminatorias y despreciativas de las lenguas aborígenes del continente latinoamericano.

Asumir lo que uno es revela madurez intelectual, una conformidad coherente con nuestro pasado y un buen punto de partida para encarar el futuro. Solo si sabemos lo que somos y de dónde venimos, podemos determinar con claridad hacia dónde queremos ir.

Quienes desprecian el guaraní y creen que hablar inglés es lo máximo, han perdido sus raíces y el viento de la globalización los podría convertir en hojas secas de cualquier basural.

BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DEL PARAGUAY, POR GIRALA YAMPEY

ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI

Maitei horyvéva opavavépe

David Galeano Olivera

 

BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DEL PARAGUAY

Girala Yampey – Corrientes, marzo de 2011

Leer original (hacer clic) en: http://dgaleanolivera.wordpress.com/bicentenario-de-la-independencia-del-paraguay-por-girala-yampey/

 

 

El próximo 14 de mayo, el Paraguay cumplirá 200 años de vida republicana, acontecimiento que festejamos con emoción anticipada, remozando la esperanza de lograr un futuro próspero para nuestro pueblo.

Honramos a los próceres que plasmaron la Independencia y también a quienes forjaron la singularidad del sentir paraguayo en sus ansias de gobernarse por si mismo, que es la impronta recibida de la cultura guaraní como filosofía de vida, reconociendo la influencia ejercida en la descendencia mestiza como precioso legado de Identidad, con profunda incidencia en la nacionalidad paraguaya.

Los Carios que habitaban la futura Asunción, miraron asombrados el paso de la nave de Juan de Ayolas, enviado por el Adelantado Pedro de Mendoza. Detrás de él, llegaba Juan de Salazar y Espinoza, quien desembarcó en Lambaré y se enfrentó con sus habitantes en una breve escaramuza, devenida en Alianza. Ambas partes se necesitaban. Salazar, averiguando sobre Ayolas, necesitaba alimentos y noticias sobre los tesoros fabulados y los carios, de esos formidables armamentos para defenderse de las incursiones de los guaicurúes. Además, descubrieron la similitud sorprendente de las creencias cristianas con las de los guaraníes.

El 15 de agosto de 1537, Salazar fundó la Villa de la Asunción. Desde ese momento comenzó la fusión de sangre y el intercambio cultural. No pasó mucho tiempo para originarse desacuerdos. Los guaraníes acusaron a los españoles de mentirosos, no cumplir sus compromisos y no ser cristianos, por no practicar el amor al prójimo, creado por el Gran Padre Primero de los aborígenes, también predicado por los europeos, además de comportamientos desleales que causaron algunas deserciones de grupos que se refugiaron hacia el interior del territorio.

A dos años de la Alianza y Fundación del Fuerte de la Asunción, se produjo el único intento serio de liberación. Convocados para la semana Santa, diez Caciques complotaron para dar muerte a todos los españoles. La conjura fue abortada por delación de una joven indígena, esposa de Salazar. La dura mano de Irala ahogó tal propósito y el jueves Santo amaneció con diez jefes guaraníes ahorcados. Con el tiempo, ocurrieron muchos alzamientos y resistencias, pero todos fueron fallidos aunque perduró en la memoria indígena la idea de liberarse de sus opresores.

La primera referencia de gobernarse por sí mismo, había ocurrido ese mismo año de 1536, cuando Pedro de Mendoza, facultó la elección de un gobernador en caso de fallecer Juan de Ayolas. En su oportunidad, fue elegido Domingo Martínez de Irala. Posteriormente, el mismo Rey de España autorizó el Cabildo Abierto para que Asunción pudiera resolver sus cuestiones sin necesidad de la aprobación Real. Así, los asuncenos se habituaron a manejarse por sí mismos. Esas formas de vivir en libertad tuvieron diversos matices pero se hizo más conciente con la Revolución Comunera, llegada desde la misma España con su pregón “La voz del común es superior a la del Rey”. Sus ecos retumbaron en América, (Colombia y Perú) y es puesta en ejecución en Asunción en 1719, por la voz de José de Antequera, nombrado Gobernador del Paraguay, por la Audiencia de Charcas. La idea “El Poder del Rey no puede estar por encima de la voluntad del pueblo”, se ejerció en Asunción, mucho antes de la Revolución francesa.

Depuesto Antequera, fue ajusticiado en Lima, junto con Juan de Mena y otros seguidores, pero logró entusiasmar a su compañero de prisión, Fernando de Mompox, quien huyó de la cárcel y llegó a la Asunción. Allí, organizó el partido Comuneros. Logró que una Junta del pueblo lo eligiera Gobernador y pudo imponer de nuevo en el Paraguay el pensamiento de Antequera. Varios años después, Mompox, fue vencido en 1735, en Tabapy, por el ejército que Ceballos envió desde Buenos Aires. En Corrientes también se formó el Partido Comunero y, cuando el Gobernador de turno envió fuerzas para ayudar a las de Buenos Aires para deponer a Mompox, al llegar a Itatí, se dispersaron al grito de “Libertad, Libertad”, negándose a luchar contra sus partidarios paraguayos.

El pensamiento comunero perduró en la zona por mucho tiempo. El dicho: “Ajeguereko kua’a katu” (Sé manejarme por mí mismo), es parte de su historia. Un fragmento del “Canto secular” del poeta paraguayo Eloy Fariña Núñez, dice: ¡Asunción, la muy noble y muy ilustre, / la ciudad comunera de las indias, / madre de la segunda Buenos Aires / y cuna de la libertad de América!  / Prolongación americana un tiempo / de las Vilas florales de Castilla / en las que floreció la democracia / de que se enorgullece nuestro siglo. / En pleno absolutismo de Fernando, / En tus calles libróse la primera / batalla por la libertad; el grande / y trunco movimiento comunero / te tuvo por teatro; el verbo libre / de Mompox anticipó la voz vibrante / del cálido Moreno; el sol de mayo / salió por Antequera.

La población de Asunción quedó empobrecida por los generosos envíos de materiales y pobladores para fundar Santa Fe, la Segunda Buenos Aires, Corrientes y otras ciudades. Además, ayudó durante las Invasiones inglesas, el Sitio de Montevideo y la Campaña libertadora del general San Martín.

Si relacionamos estos datos con la Identidad paraguaya, encontraremos las particulares maneras de ser y de pensar de su población, moldeadas por la fusión de sangre española y guaraní, con inevitables intercambios de valores culturales, pues siendo tardía la imposición de la Mita y la Encomienda, en Paraguay habían nacido ya los “Hijos de algo” o “Mancebos de la tierra”, amamantados y criados por sus madres guaraníes, que se integraron a la Sociedad asuncena, con fuerte influencia en todos los quehaceres de la Provincia.

Es bueno reconstruir estos antecedentes para entender porqué los paraguayos se resistían a ser gobernados por quienes manejaban el Puerto de Buenos Aires, prefiriendo constituirse en Nación Independiente, sin aceptar su integración a las Provincias Unidas del Río de la plata. Lo que más influyó en esta postura fue el resquemor hacia los gobernadores porteños, debido a los maltratos que recibieron de ellos los paraguayos.

Desde los tiempos coloniales, las embarcaciones provenientes de Asunción, pagaban los impuestos de Sisa y Alcabala a su paso por Corrientes, repetidos en Santa Fe. A esas exacciones fue agregada la llamada “Puerto preciso” que obligaba a las naves a llegar hasta Buenos Aires al solo efecto de pagar, allí también, esos impuestos y remontar de nuevo el Paraná, descargando sus mercancías en Santa Fe, para ser transportadas por tierra al Potosí. Fue una imposición porteña, injusta y agobiadora que perjudicó seriamente la economía paraguaya y provocó grandes resentimientos. Sin embargo, Asunción nunca negó su contribución en las contiendas para defender los intereses reales en el Río de la plata, aunque los combatientes regresaban al terruño, harapientos y por su cuenta, sin obtener ningún reconocimiento por sus sacrificios.

En esas circunstancias se produce en Buenos Aires la Revolución de mayo de 1810. Pocos meses después, se realiza la Expedición del general Manuel Belgrano, para conseguir la adhesión de los paraguayos a la Causa de Mayo. Reduce a un pequeño destacamento en Campichuelo y distribuye Proclamas en castellano y en guaraní, para que todos entiendan su cometido. Luego avanza hasta Paraguari, donde el 18 de enero de 1811, se produce la primera batalla. Apenas estallaron los primeros cañonazos, el gobernador español, Bernardo de Velazco, huyó cobardemente hacia Asunción. Los defensores, triunfaron bajo el mando del Jefe paraguayo Manuel Anastasio Cavañas. Belgrano se retira hasta el Tacuary donde de nuevo fue vencido. Sin embargo, el general y su tropa, tuvieron un trato fraternal y fueron acompañados, con todos sus armamentos hasta repasar el Paraná. Es que los paraguayos estaban de acuerdo con la Revolución. Ellos mismos ya la estaban fraguando, pero rechazaban el dominio de los porteños, y la Expedición venía en nombre de la Junta de Buenos Aires. Los paraguayos querían una total independencia sin sujetarse al mando de ningún otro gobierno. Hablar de independencia, era no depender de otro poder.

En la noche del 14 de mayo de 1811, los patriotas paraguayos, sin poder esperar el regreso del Jefe de la revolución, Fulgencio Yegros, ante la inminente llegada de tropas portuguesas para defender al gobernador Velazco, reclamaron a éste la renuncia. El español, queriendo ganar tiempo, se negó a ceder pero, al comprobar que los cañones rodeaban y apuntaban la Casa de Gobierno, no tuvo otra alternativa que doblegarse a la exigencia revolucionaria. El amanecer del 15 de mayo, brilló con la conquista de la Independencia. Declarada la misma, llega a Asunción el requerimiento diplomático de los porteños para formar parte de las Provincias unidas del Río de la Plata. La respuesta fue clara y categórica: “No queremos mudar de amo ni cambiar de cadenas”.

En  junio de 1811, fueron elegidos 300 diputados que designaron a los miembros de la Primera Junta de Gobierno. Lo integraron Fulgencio Yegros, José Gaspar de Francia, Pedro Juan Caballero, fray Francisco Javier Bogarín y Fernando de la Mora, actuando como secretario, Mario Larios Galván. Se tomaron numerosas medidas para enderezar al país dentro del pensamiento independentista y evitar las actividades antirrevolucionarias de intereses portugueses, porteñistas y españolistas. En 1813, fueron nombrados Cónsules: Fulgencio Yegros y Gaspar Rodríguez de Francia, alternándose en la función de gobierno.

En octubre de 1814, el doctor Francia fue nombrado Dictador temporal por la Asamblea. Poco tiempo después, se lo ungió Dictador Perpetuo, ejerciendo ese poder con despotismo y crueldad. Cerró las fronteras para alejar al Paraguay de las turbulencias de las provincias vecinas y realizó una economía de austeridad heroica. Ayudó a la afirmación de la Identidad Nacional. Manejó el erario público con honestidad y el Paraguay se autoabasteció sin recurrir a ningún empréstito, aunque las libertades ciudadanas fueron conculcadas y se vivió un largo periodo de aislamiento. Instauró el sistema de enfiteusis que permitió a cada paraguayo acceder a un pedazo de suelo para cultivarlo. Ninguna familia quedó sin tierra para su manutención. La Revolución, atacando las bases del poder oligárquico de la Colonia, devolvió al pueblo el preciado bien de la tierra. Los hijos heredaban las chacras de sus padres y, si se formaba una nueva familia, se le concedía un lote donde desarrollar su economía, aunque sin derecho a ser vendida por ser propiedad del Estado. Por último, organizó Almacenes y Estancias de la patria, para abastecer gratuitamente a la población en todas sus necesidades.

Dicen que las Revoluciones fagocitan a sus hacedores. Ocurrió con Robespierre, y muchos otros, incluso el inventor de la infernal máquina, fue guillotinado. En tanto, Gaspar de Francia, manejó al Paraguay, hasta su muerte natural. Fue el primero en otorgar asilo político en América del Sur, amparando al prócer uruguayo José Gervasio Artigas, en 1820. Carlos Antonio López siguió su ejemplo.

Sin intenciones de hacer apología a ninguna tiranía, hurgamos en lo que sucedió en aquel tiempo, convencidos de que la sola narración de los acontecimientos, sin detallar las circunstancias que impulsaron a los protagonistas de los hechos, distorsiona la historia y deja una memoria amputada de ideas y sentimientos, que son esenciales para ilustrarnos. Sin dudas, el doctor José Gaspar Rodríguez de Francia, fue el Mentor de la Revolución de la Independencia ya que, en la Universidad de Córdoba, fue condiscípulo de Mariano Moreno, Bernardo de Monteagudo y, seguramente, de otros próceres argentinos. Todos ellos estaban inspirados, por los enciclopedistas franceses. Gaspar de Francia, el implacable Robespierre, de la Revolución paraguaya, fue duro en la aplicación de penas para defenderla. No agobió a los ciudadanos pacíficos pero no fundó nuevas escuelas para educarlos, en cambio persiguió con saña a quienes, según él, querían destruir la Revolución, convirtiéndose en despiadado tirano para sus oponentes. Al iniciar sus gestiones, todos lo consideraban un enjundioso y respetuoso gobernante, pero al enfrentar a los conspiradores, se volvió solitario, despótico y cruel. Explicar las circunstancias, no significa justificarlas. Nadie es perfecto.

Falleció al finalizar el año 1840. Para reemplazarlo, fueron elegidos por breves periodos: Manuel Antonio Ortiz, Juan José Medina y Marino Roque Alonso, sucesivamente. A su turno, actuaron sin trascendencia, en calidad de Cónsul.

En 1853, se realizó la elección que invistió a Carlos Antonio López, presidente de la República. Este gran estadista, abrió las fronteras y llevó adelante una inteligente y patriótica labor de gobierno. Fundó tan numerosas escuelas que se hizo popular el dicho “Soy paraguayo porque sé leer”. Continuó el cuidado y acrecentamiento de los Almacenes y Estancias de la Patria. Defendió las fronteras y contrató en el extranjero técnicos y directores para realizar obras de progreso, incluyendo educadores. Envió a los futuros dirigentes a los centros de estudios más importantes de Europa y logró traer al Paraguay el primer ferrocarril del Río de la Plata, telégrafo, astilleros, arsenales y la fundición de hierro que fabricó diversas herramientas, agrícolas y herrajes hogareños, instalándose manufacturas de diversos productos. Construyó caminos, fundó pueblos, creó la moneda para agilizar el comercio y fue el primero en traer a América a 300 familias francesas como inmigrantes. En pocos años, el Paraguay surgió como una poderosa y adelantada Nación. En todas esas gestiones, no recurrió a ningún Empréstito extranjero por lo que no quedó atado a ninguna deuda externa.

El enorme progreso del Paraguay fue conseguido por el esfuerzo tesonero de sus habitantes y las condiciones sociales heredadas de la administración de Rodríguez de Francia. Al morir don Carlos, lo reemplazó su hijo, el futuro Mariscal Francisco Solano López, quien, siendo Mayor del ejército, fue distinguido “Hijo dilecto de la Ciudad de Buenos Aires” por lograr el Tratado de la Paz de Flores. El país se encontraba entre los más progresistas de América latina. Era un bocado apetecido, especialmente por la Monarquía brasileña y la Banca inglesa.

Necesitamos también referirnos a la historia colonial y la organización social aborigen para entender las ideas independentistas de los paraguayos y conocer cuales fueron las razones de ese profundo espíritu de liberación. Es necesario enlazarlos a esos antecedentes históricos para tener una visión cierta de las ideas sustentadas por los protagonistas de la Revolución. Aquellos pensamientos que marcan todavía los rumbos a los actuales dirigentes, son premisas que deben ser destacadas para percibir con nitidez los motivos y las circunstancias, los hechos y las actitudes, de quienes proclamaron la Independencia del Paraguay.

No pasó mucho tiempo del descubrimiento de América para que lleguen al Río de la Plata los codiciosos buscadores de tesoros. Al comprobar que el oro y la plata del que se había anoticiado, eran las conocidas minas del Alto Perú, se dieron a la tarea de apropiarse de las tierras paraguayas y a explotar a los indígenas. Desde entonces, los aborígenes y los mestizos, convertidos en vasallos, quedaron sin derecho a cultivar la tierra por su cuenta. Se alteró el régimen agrario original de los guaraníes, en el que cada familia tenía un lugar de vivienda y cultivo, en tanto la cultivara. Con la invasión extranjera, perdieron esa tradición y también sus maneras de vivir en libertad. Su “teko”, integral manera de Ser y modelo de vida. En cambio, se implantó la Mita y la Encomienda. La Revolución de mayo de 1811, fue un grito de esperanza para un pueblo ansioso de ser dueño de sí mismo.

Recién en 1852, la Argentina reconoció la Independencia del Paraguay, a 13 años de la Guerra. El Tratado Secreto de la Triple Alianza, fue maquinada antes de l865 y los cañones incendiaron el cielo americano durante cinco años con las más sangrientas batallas conocidas en esta parte del mundo. El mariscal Francisco Solano López, fue inmolado en Cerro Corá, sin aceptar su rendición. Ofrendó su vida lanzando su última estocada al grito de: “Muero con mi patria”, convencido de que el Paraguay pasaría a ser territorio brasileño porque la política del “Equilibrio del Plata” había sido hecho trizas, conforme lo habría confirmado en la entrevista mantenida con el general Mitre en Yataity Corá. Pero, la Identidad de un pueblo, forjada en tantas desventuras, con sorprendente estoicismo, no puede ser borrada ni por los más grandes infortunios. El Paraguay, fue desmembrado, saqueado y diezmado pero no fue aniquilado como pretendían quienes decían venir a traer la “civilización”. La heroica defensa, durante cinco años, denunció ante el mundo las intenciones aviesas de quienes planearon la agresión, unos años antes del comienzo de las hostilidades.

Al gobierno designado por los vencedores lo obligaron a tomar Empréstitos de ruinosas consecuencias. Esta etapa de la historia, también debe mostrarnos sus orígenes y las causas que motivaron esa nefasta guerra imperialista, que aún tiene muchos interrogantes que nos instan a una serena revisión.

Existen numerosas bibliografías donde hurgar sobre los antecedentes de la guerra de la Triple alianza, o Triple Infamia, como lo calificó el argentino Juan Bautista Alberdi. El paraguayo, Teodosio González, (1871/1932), escribió: “De un Empréstito de un millón de Libras esterlinas, llegaron a Asunción, solamente cuatrocientos mil. De otra de dos millones, arribaron solamente 125.000.00, y esas pocas Libras, de la aduana, tomaron camino a casas de los magnates de la época”.

¡Qué lamentables latrocinios! El Paraguay, en deplorable estado, arruinado y despoblado, nuevamente fue entregado a la codicia del Latifundio y a la miseria del Minifundio, regresó a la antigua distribución graciosa del coloniaje. Se otorgaron miles de leguas de tierra a Grandes Empresas que nunca pagaron el precio vil establecido. Fue una repartija con el pretexto de repoblar el país, con la salvedad de profesionales argentinos y numerosos inmigrantes italianos que se establecieron en Asunción. También llegaron alemanes que fundaron San Bernardino y tres colonias agrícolas cerca de Encarnación, además de las familias correntinas que vinieron a poblar el sur paraguayo, pagando los valores estipulados. Al norte de ellos, se ubicaron las Empresas yerbateras, madereras y extracción de extracto del quebracho, usando mano de obra esclava. Dominados por esos terratenientes, los paraguayos perdieron su organización social, basada en “la tierra es de quien la trabaja”. Perdieron el solar donde cobijaban sus sueños y esperanzas. El yugo de los poderosos, les hizo olvidar que el verdadero Poder está en la voz del pueblo. Si la revolución comunera quedó inconclusa, la de mayo fue postergada. Debemos hablar de aquellos sucesos que produjeron dolorosas heridas, saber sus motivaciones y antecedentes para encontrar las verdades escondidas. Solo la Verdad desnuda sirve de bisturí para corregir las imágenes dejadas en la memoria. Esas cicatrices aún siguen sangrando.

El país fue recuperándose lentamente de los perjuicios dejados por la terrible masacre de la guerra de la Triple Alianza. El proceso de reconstrucción, comienza con los intelectuales formados desde fines del 1800, llamados “Generación del 900” Por desgracia, en los años 1932 a 1935, el Paraguay tuvo que enfrentar una nueva guerra con los hermanos bolivianos, en cuyo transfondo también estaban los intereses de dos Empresas petroleras, en pugna por las concesiones. Los paraguayos han defendido con valor y victoriosamente su integridad territorial, pero quedó de nuevo atrapado por Empréstitos, ¿Cuándo conseguirá su real Independencia y la Soberanía de su pueblo?

Aquí, es oportuno recordar que Corrientes, desde su fundación, quedó hermanado con Asunción. Aún con algunos desencuentros, siempre existió un intenso y generoso intercambio, comercial y político, cultural y espiritual. Familias enteras han emigrado desde una a otra ciudad y país.

Contar la historia en esta forma, nos presenta como quejosos y resentidos, pero solo tenemos interés de encontrar luces guiadoras para seguir mejorando el acercamiento entre los pueblos. Queremos vivir en una tierra de paz, cada vez con más justicia, fraternidad e igualdad. La historia paraguaya está manchada de sangre que tiñe hasta su literatura. Esos avatares son imposibles de olvidar. Necesitamos encontrar las verdaderas razones en los prolegómenos de esos hechos. Las páginas escritas por los vencedores abren demasiados interrogantes que necesitan ser clarificadas. Las falacias que contienen ocultan los trasfondos de las barbaries cometidas. Hablemos con franqueza sobre ellas. Es el único camino para eliminar los resquemores que aún persisten. De pié ante la historia, abramos caminos con ideas que perduran y germinan pensamientos progresistas. Nos ayudará a despejar los interrogantes y desentrañar la verdadera historia con sus razones. Los comentarios históricos que carecen de los motivos que lo originaron, atentan contra la verdad. Tracemos caminos que puedan asistirnos en armonía y cooperación con el objetivo de construir el porvenir, aún bajo el apremio de los reaccionarios y de la Naciones Hegemónicas de la actualidad. Que la furia de las guerras se desentiendan de nuestras Sociedades y resulten ser solo un recuerdo nefasto. Depurar el pasado, servirá para afianzar la comprensión entre las Naciones hermanas.

Los paraguayos, tienen una identidad particular. Son fraternos y hospitalarios, románticos y vivaces, dados a la alegría, la danza y el canto pero, sin perder esas peculiaridades, viven con la paradoja de llevar a cuestas resquemores que les impusieron las historias de guerras con muchas incógnitas.

Cada Aniversario de la Independencia, rendimos homenaje a los próceres que la gestaron. Recordamos aquel trunco Movimiento Comunero y rememoramos la inconclusa Revolución de mayo, esperando que un verdadero amanecer corone a nuestra patria con la aureola de la concreción de los ideales de aquellas gestas libertadoras. El Bicentenario nos trae nuevos vientos con el Tratado del MERCOSUR. Estamos convencidos de que se logrará el entendimiento, la cooperación y el respeto entre sus componentes. Además, tenemos la esperanza de que será considerada las asimetrías económicas de los países que lo componen para lograr la verdadera Integración de nuestras naciones.

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            El ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI agradece al querido Maestro Girala Yampey, el confiarnos la publicación de este artículo suyo. Aguyje ndéve Karai Girala Yampey ojeroviáre ATENEO-re omyasâi haĝua ko ne rembiapo porâite.

Remoñe’êsérô Girala Yampey rekove ha rembiapokue, ehesakutu ko’ápe: http://www.portalguarani.com/autores_detalles.php?id=627

FIRMEZA DEL IDIOMA GUARANI, POR GIRALA YAMPEY

ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI

Maitei horyvéva opavavépe

David Galeano Olivera

FIRMEZA DEL IDIOMA GUARANÍ

Girala Yampey – Corrientes, abril de 2011

Leer original (hacer clic) en: http://dgaleanolivera.wordpress.com/firmeza-del-idioma-guarani-por-girala-yampey/

 


El interés de estos comentarios es exponer las circunstancias vividas por el idioma guaraní al contacto con los europeos. A pesar de la pretensión invasora, de aplastar la lengua indígena, ésta salió airosa por la firme belleza de sus expresiones.

Girala Yampey

El primer encuentro se produjo con la llegada de Cristóbal Colón a una de las islas del Caribe a la que bautizó con el nombre de “Guanahaní”, deformación de “Guariní” que significa guerrero. Los expedicionarios aprendieron que a los esquifes los llamaban “canoas”; que hacia el oeste, vivían los antropófagos, llamados por ellos “Caníbales”, y escucharon, por primera vez la palabra “Huracán”, además de otros vocablos del idioma nativo. Fueron los iniciales intercambios culturales entre la lengua castellana y la guaraní, aunque nunca existió un grupo aborigen de ese nombre.

Al orientar España sus expediciones hacia el sur en busca de un acceso al océano Pacífico, Magallanes lo descubrió en 1520. Luego, Juan de Solís encontró el Mar dulce, también llamado Mar de Solís, el actual Río de la Plata. Regresó a España llevándose varios Charrúas que fueron exhibidos como una exótica novedad. El pensador francés, Michel de Montaigne, al escucharlos hablar, pidió la traducción y ponderó la sonoridad de sus vocablos y la poesía de sus expresiones.

En su segunda expedición, en 1516, Solís fue ajusticiado por los charrúas por no traer de vuelta a sus parientes, dando motivo a la especie que los guaraníes eran antropófagos. Sin embargo, su grumete, Francisco Del Puerto, quien bajó a tierra con él, quedó a vivir allí, como uno más. Una de las naves de esa segunda expedición, naufragó frente a la Isla hoy llamada Florianópolis. Doce náufragos alcanzaron esa tierra, habitada por los Kariyó guaraníes. Al ver los adornos de oro que lucían, averiguaron el origen de aquellos aderezos, por lo que Alejo Garcia persuadió a dos de sus compañeros para ir a buscar esas riquezas, convenciendo a varios indígenas que los encaminaran al lugar de tales ornamentos. Fueron los primeros españoles que pisaron tierra paraguaya, llegando hasta las estribaciones andinas donde recogieron cuantiosos objetos de valor. Al regresar, cuando cruzaban el río Paraguay, Alejo García fue muerto por tribus hostiles a los guaraníes, pero el botín llegó a destino por medio de sus compañeros.

En 1526, Sebastian Caboto emprende el mismo derrotero de Magallanes pero, al anoticiarse en Pernambuco de la novedad de los tesoros, decidió remontar el Paraná buscando tales riquezas. Encontró a Del Puerto entre los Charrúas y lo llevó de lenguaraz. Hablar en guaraní, facilitó el recorrido por los ríos Paraná y Paraguay. Cuando Caboto se dio cuenta de su imposibilidad de proseguir tal empresa, regresó a España con la extraordinaria noticia. Esa historia, dio motivo a la más importante Expedición al Río de la Plata, la del Adelantado Pedro de Mendoza, quien fundó el Fuerte del Buen Aire. A pesar de contar con un séquito de nobles, armas, caballería y gran número de integrantes, la hostilidad de los Querandíes hizo imposible la sobrevivencia en ese lugar. Entonces, destacó a Juan de Ayolas para explorar aguas arriba y pudo recibir alimentos conseguidos de la parcialidad guaraní Timbú. Como cesaron sus noticias, designó a Juan de Salazar y Espinoza, para indagar sobre lo ocurrido. Salazar, sin hallar rastro de Ayolas, llegó a las inmediaciones del cerro Lambaré, donde, luego de una refriega con los carios del lugar, y seguir inútilmente las señales de Ayolas, fundó la Villa de Asunción en 1537, lugar de amparo que se convirtió luego en el Centro cultural y Fundacional del río de la Plata.

Salazar, deseaba abastecerse de alimentos e indagar sobre las fabuladas riquezas. Pactó una Alianza con los Carios y consiguió guías para su empresa. Fue una suerte poder usar a intérpretes del idioma guaraní, generalizado de la región, en un reencuentro desde aquellos iniciales contactos de Cristóbal Colón, en el Caribe.

No pasó mucho tiempo para que los invasores se enteraran de que los tesoros buscados, eran los ya explotados y embarcados a España desde el Cusco. La Alianza con los carios de Asunción perdió todo valor, creándose una situación adversa para los aborígenes. Los intereses habían variado. Como no había tesoros que explotar, se apropiaron de las tierras de los nativos y los sometieron al vasallaje. Como ocurre siempre, en todos los tiempos, los nuevos amos trataron de borrar la cultura aborigen para imponer la suya. En este caso, necesariamente usaron la lengua indígena y los conquistadores pasaron a ser conquistados por el idioma. En los primeros tiempos, eran tres solamente los poblados donde vivían españoles y se hablaba el castellano. Los restantes eran pueblos netamente indígenas. Hasta los cabildantes eran nativos que se manejaban exclusivamente en guaraní.

Desde aquella época y siguió luego de la Independencia, ningún gobernante español, ni los de la republica, sean democráticos o dictatoriales, intentó hacer enseñar a escribir el guaraní, que después fue prohibido y marginado, aunque es la lengua madre que conformó la Identidad nacional con impronta de acentos guaraníticos. Desde el poder, nadie se preocupó seriamente de enseñar su escritura. Sufrió tanto menosprecio que, con el tiempo, la lengua desembocó en un incipiente bilingüismo. No se habla bien el castellano y tampoco el guaraní, lo cual creó serios problemas en el desarrollo cultural. ¿Cuál es la solución?, ¿acaso debemos matar hasta el último guaraní parlante?

Oficialmente, los españoles rechazaban al idioma aborigen, pero su uso resultaba indispensable para el manejo de sus vasallos. Fueron épocas de sordas contradicciones y confrontaciones. Por un lado la necesidad de utilizar el idioma y por el otro las exigencias de la Realeza de excluirlo. Los de aquí estaban encantados de hablarlo, en todos sus tratos, especialmente con sus mujeres indígenas y sus hijos mestizos. Se perdió mucho tiempo esas luchas de marginaciones y desprecios pero, al mismo tiempo, fue una gozosa experiencia la utilización de la hermosa y precisa lengua que hacía dichosa la senda de la existencia, a pesar de la Cedula Real que lo prohibía.

Así es la tortuosa y singular historia del guaraní. Aceptado y hablado por todos pero rechazado, hostilizado y perseguido por los gobernantes de turno. Desde aquella lejana Fundación de Asunción, hasta nuestros días, la alta sociedad y los gobernantes, lo despreciaron. A pesar de ufanarse de ser herederos de los guaraníes, no dejaron de obstaculizar su normalización. Es en el ámbito del gobierno, donde se cocinan todas las dificultades para impedir el desarrollo del guaraní. Durante los primeros tiempos, los aborígenes, al ser nombrados Regidores u otras jerarquías de mando, escribían las Actas en su idioma nativo. Luego, aparecieron los detractores, en las diversas capas sociales. Por un lado se percibía el desprecio, y por otro lado, más generalizado, el amor por la lengua guaraní. Algunos la bastardean, otros se enorgullecen de ella. Por momentos, era confusa y angustiosa la ignorancia de quienes se oponían a su recuperación, siendo el elemento cultural generador de la Identidad Nacional.

Por esos avatares, principalmente por su estado de permanente oralidad, muchos vocablos han desaparecido. Otros quedaron mutilados o fueron reemplazados en una suerte de carrera por sobrevivir en el llamado “Jopara”, una mezcla destructora que introduce una palabra castellana, en lugar de usar el vocablo existente en guaraní. Bienvenido sea el Jopara, que todos los idiomas han recibido y los mantiene. El guaraní tampoco debe rechazar los neologismos que fueren necesarios pero, conociendo el mismo vocablo en el propio idioma, ¿por qué reemplazarlo por uno ajeno?

Nuestro ava ñe’ê, en su largo historial, ha tenido muchos altibajos. Le afectó también la falacia de quienes quieren mantener su oralidad, sosteniendo que el guaraní fue y debe seguir siendo oral, por siempre. Algunos siguen seducidos por esa idea, continúan repitiéndolo, como algo folclórico y gracioso, sin darse cuenta que, su irresponsable actitud, retarda el aprendizaje y buena difusión del idioma.

Los evangelizadores españoles, usaron la grafía castellana para traducir el guaraní. Lástima que no se enseñó a los catecúmenos a escribir y leer, solo se valieron de ella para traducir el Catecismo y algunas obras en latín. Aunque el guaraní “permaneció”, no fue enseñado, a pesar de contar con una población en condiciones de aprenderlo, Simplemente no se enseñaba a escribir, salvo pocas excepciones, como el del genuino guaraní, Nicolás Japugua’ÿ (el que no miente) quien tradujo, del latín al guaraní, los “Sermones” y unas Obras teatrales que fueron editadas en la imprenta jesuítica. Todo quedó dentro de la Iglesia y para uso de la Iglesia, sin ser difundida, leída ni escrita, aunque aquellos profetas de la selva, eran verdaderos filósofos, capaces de desarrollar ideas abstractas que asombran actualmente a los estudiosos y pensadores que trabajan con entusiasmo por levantarlos de su postración, como lo deseó el jesuita, José Manuel Peramás, quien escribió la obra “La república de Platón y los guaraníes”

Es también lamentable que por el temor de ser denunciado ante la Santa Inquisición, vigente en esa época, impidiera que tanto el franciscano Fray Luís de Bolaños, el primero que tradujo al guaraní el Catecismo, con grafía castellana, como lo hicieron sus seguidores jesuitas, Anchieta, Antonio Ruiz de Montoya y otros, callaran lo que se supone habrían escuchado. Los sacerdotes, Maseta, Lozano y Ruiz de Montoya, conferenciaron durante tres días con el famoso e influyente Mburuvicha y Paje “Guyravera”, pero han omitido mencionar lo que aprendieron sobre las creencias guaraníes. Es como la quema de los Códices mayas, en este caso, Bibliotecas andantes. Sin esos elementos de la cultura guaraní, el idioma ha perdido sus valores esenciales. Es que los sacerdotes no investigaban, solamente adoctrinaban. Omitieron escribir sobre la teología de los vasallos y la cosmovisión guaraní fue ocultada por mucho tiempo.

Según el pensamiento guaraní, “Nuestro Gran Padre, el Primero”, emergió de la oscuridad primigenia (el Caos), iluminado por su propia luz (símbolo de Poder y Sabiduría) Eligió un lugar en el espacio e hizo hinchar la tierra pisando sobre dos troncos imputrescibles. Luego creó si propio cuerpo, un fragmento de los Cantos sagrados, dio origen a la palabra y a una porción de amor al semejante, todos para ser desarrollados por sus futuros numerosos hijos. Sintiéndose en soledad, creó a cuatro compañeros sin ombligo, por no nacer de mujer, otorgándoles mandatos divinos: Jakaíra, dueño de la Primavera, del Verano y la Neblinita vivificadora; Ñamandu Py’a guasu, encargado de los sentimientos y del valor; Ñanderu Karaí, señor del fervor y del fuego; Tupâ, dueño de las aguas y los truenos (las versiones difieren en pocas variantes, según los grupos). Luego, modeló una vasija y depositó en ella a la mujer: “Ñande sy” (Nuestra Madre), donde puso su semen y nacieron los mellizos. La saga se extiende en aspectos culturales y en los trajines selváticos, por donde fueron ocultadas esas creencias prohibidas, se perdieron muchos pasajes. En uno de ellos, se  menciona al Yvága (Lugar de frutales – Edén) y la existencia de los añág, como tribus enemigas, no diabólicas. En esas creencias no aparece el Pecado original, el Purgatorio ni el Infierno. Tenían un Creador bondadoso, no castigador. La muerte es la simple traslación al Yvága. De ahí la búsqueda de la “Tierra sin males”. Las distorsiones, por mal uso de las palabras, tergiversan las cuestiones. Ahora a la Iglesia le dicen Tupâ’o, Casa de Tupâ, y Tupâ no es Dios. Al lugar donde repiten sus Cantos sagrados, algunos grupos guaraníes lo llaman: Ambá (un tronco erigido, con adornos plumarios), otros tienen el Kotyhû (Pieza oscura) Tampoco es correcto decir “Ñandejára” que significa Nuestro dueño. Los aborígenes corrigen con firmeza: “No es nuestro dueño, es Nuestro Padre”. A la Virgen la nombran Tupâ sy. Si la ella fue creada por el Gran Padre Primero al igual que Tupâ y después de él, no puede ser ella la madre de Tupä.

Hay más tergiversaciones, pero sigamos con las creencias originales. Si los todos los seres humanos consiguen el “Kandiré” (la Perfección), pueden tener, aquí mismo el Yvága, la “Tierra sin males”. Los cambios de conceptos, han perjudicado el buen entendimiento del idioma. La omisión de la cosmovisión guaraní en los escritos católicos, tiene que ver con la permanencia en la oralidad del idioma, aunque, con más puntualidad debemos achacarlo a la falta de enseñanza de la escritura. Sin ella, se detiene su desarrollo y no puede seguir a la par del castellano. Se degradan y pierden fuerzas sus valores, y las palabras su belleza. Los dañinos depredadores abundaron en todos los tiempos, bajo distintos motes. Nunca se elaboró ningún plan ni se realizó esfuerzo serio para enseñar la escritura del idioma. Se lo dejó bogar en su oralidad y quedó colgado en la cuerda floja de la aculturación, el vasallaje y el desamparo. Los guaraníes no eran asalariados ni tenían rentas, eran esclavos sin retribución. ¿Cómo se puede desarrollar la educación sin la escritura? Sometidos a esa lamentable condición, quedaron a la intemperie. La Independencia del Paraguay, dejó que continuara la misma situación. La enseñanza fue solo para los pudientes, exclusivamente en castellano, al servicio de acomodados, en detrimento del guaraní, que todos hablaban, pero quedó huérfano de tal beneficio. Con tanta y generalizada discriminación y hostilidad, hasta los padres, guaraní hablantes, llegaron a prohibir a sus hijos el uso de la lengua madre, generándose una crisis de alarmante decadencia. Esa circunstancia y la no enseñanza de su escritura, causaron serios perjuicios y atrasos en su avance. Recién hace unos años, el empuje de las Instituciones Privadas, hizo posible algún adelanto.

El profesor David Galeano Olivera, Director del Ateneo de la lengua y cultura guaraní de Asunción, nos ratifica: “El Guaraní jamás se enseñó en institución educativa alguna hasta 1944, año en que se inició su enseñanza en el área de letras de la actual Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción. Luego, en 1956, el Guaraní llega a la secundaria en el Colegio Nacional de la Capital. En 1975, el Ministerio de Educación incluye al Guaraní tímidamente en la formación de Profesores de Idiomática. En 1987, se hace obligatoria la enseñanza del Guaraní en el Ciclo Básico (primero, segundo y tercer cursos) del Nivel Medio. Finalmente, en 1994, el Guaraní por fin ingresa al Primer Grado de la Educación Escolar Básica o nivel primario. Como puede apreciarse, hasta en su incorporación al sistema educativo el Guaraní pasó por un proceso insólito, pues en 1944 se inició su enseñanza en la Universidad y en 1994 llegó al primer grado. Por suerte, ahora la situación es distinta y ya el Guaraní transita en forma gradual y progresiva en el sistema educativo nacional”.

A pesar de las leyes dictadas hace poco tiempo, los gobernantes siguieron poniendo reparos y trabas para que el guaraní acceda a un trato igualitario con el castellano. Solo el vigor del idioma sigue empujándolo y, poco a poco, paso a paso, el pueblo lo recupera por ser el alma de la Nación. Son muchos los aportes del guaraní para la humanidad, por ejemplo, ocupa hoy el tercer lugar en cuanto al origen etimológico de los nombres científicos de las plantas, detrás del griego y el latín.

En estos tiempos, al recobrar su antiguo esplendor, quedaron chasqueados quienes diagnosticaban su condena. En el año 2000, se estimaba en siete millones los hablantes del guaraní. En este año 2011, son estimados en más de diez millones y cada vez se multiplican los medios para su enseñanza. La estadística es un elemento fundamental para evaluar la posibilidad de la sobrevivencia de una lengua y el guaraní es el mejor posicionado en toda la América latina. Eminentes pensadores, escritores y poetas ya han exaltado sus valores. Es suficiente conocer el guaraní para quedar maravillado de sus valores, la precisión y sonoridad de sus voces, sus expresiones poéticas y locuciones fraternales. Sin embargo, aún lo tildan de inútil, el habla del indigente, del indio y del ignorante. ¡Cuantas malas intenciones en esos motes peyorativos! Descreen de sus posibilidades. Sin embargo, pero tiene fuerza suficiente para resistir y resurgir.

Aquí, en Corrientes, numerosos intelectuales han cultivado la lengua, sus leyendas, mitos y costumbres. En 1916, Alfredo L. Martínez, publicó una elaborada y sorprendente gramática aplicada al idioma guaraní. Citemos también a Saturnino Muniagurria, con su libro “El guaraní” publicado en 1947; la “Gramática del guaraní” del presbítero Valentín Ayala; los escritos de Gerardo Pisarello, Velmiro Ayala Gauna, Esquer Zelaya, Toribio Lezcano, José Miguel Irigoyen, Florencio Godoy Cruz, Ricardo Dacunda Díaz, el Padre Julián Zini, con oraciones de improntas de creencias guaraníes; a Darwi Berti, cuyo libro “Los grecos guaraníes” incluye notables parangones entre griegos y guaraníes; Los trabajos de Silvio Liuzzi, licenciado en lingüística en La Sorbona (Paris); a Miguel Raúl López Breard, Jorge Sánchez Aguilar, Gavino Casco y otros tantos que se dedicaron y se dedican a destacar y afirmar la Identidad correntina mediante la difusión del guaraní. En la actualidad hay centenares de profesores capacitados para enseñar el idioma que esperan ser reconocidos por el gobierno, por no poseer título oficial de docentes. Se han publicado libros, comentarios, poesías, obras de teatro, versos en la música popular, usando el guaraní, que ayudaron y siguen ayudando a mantener viva la memoria de la lengua madre.

La intención y los deseos de eliminar el guaraní, es una constante, próximo a cumplir 500 años. Desde la Fundación de Asunción en 1537, hasta ahora, 2011, en que festejamos el Bicentenario de la Independencia paraguaya, existió siempre la marginación y el menosprecio, pero el idioma pudo perdurar en la garganta de sus hablantes para conservar la memoria de su cultura. Ha demostrado la constancia de su vigor para sobrevivir a tantos desprecios, marginaciones y prohibiciones. El idioma fue y sigue siendo, un amparo del guaraní parlante, tanto en la paz del hogar como en los conflictos guerreros. Fortalece la hermandad entre sus hablantes y brinda unidad a los combatientes. Fueron las madres, quienes transmitieron con gran eficacia el idioma a sus hijos aborígenes, mestizos o criollos, los preciosos vocablos que conformaron la Identidad cultural de la gran zona guaranítica. Este hecho es conmovedor en el caso paraguayo, de mayoría guaraní parlante.

Las toponimias en guaraní están por toda la América del sur, desde el Caribe hasta San Clemente del Tuyú, al sur de Buenos Aires. Las parcialidades que hablan el guaraní, aún viven en Colombia, Venezuela, el Amazonas, Perú, Bolivia, Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. Desde hace varios años, se enseña en Brasil, Bolivia, Argentina y Paraguay. El Consejo del MERCOSUR, lo aprobó como normal en las deliberaciones de los grupos de trabajo. Últimamente, el gobierno paraguayo aprobó la Ley de lenguas que nivela, en igualdad de condiciones, al guaraní con el castellano, con todos los privilegios que ello acarea. Esa Ley permite conformar una Academia de la lengua guaraní, que unificará y seguirá los cambios necesarios, para el desarrollo dinámico de la lengua. Conservará la vigencia o pureza idiomática, ampliándola o admitiendo los cambios necesarios, conforme al uso popular.

Entonces, ni la grafía usada por los franciscanos ni la de los jesuitas, ni la de Kurt Hunkel, León Cadogan, ni la usada anteriormente por los paraguayos, serán ya válidas. La grafía ahora aceptada, mientras no surjan nuevos cambios, es la convenida en el Congreso realizado en 1950, en Montevideo (Uruguay), por los representantes de Uruguay, Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay, previo a intercambios entre lingüistas.

En la actualidad, un Organismo conformado gracias a la Ley de lenguas, evitará el aherrojamiento y petrificación del idioma. Por supuesto, lo de Montevideo es solamente una convención que irá modificando sus reglas, conforme sea necesario. En el guaraní moderno, que ya no puede parar su desarrollo, se buscará lo más adecuado y correcto, para mejorar el entendimiento, como ocurre con todos los idiomas del mundo.

En la historia paraguaya, el idioma guaraní fue, y sigue siendo, un escudo en todos los avatares, tanto en los conflictos originados por la conquista española, como en las batallas libradas en defensa de sus intereses y su Identidad cultural.

En la Expedición del general Belgrano, ocurrió algo curioso que da validez a esta afirmación. Iniciada la batalla de Paraguarí, el empuje de la artillería y caballería de la Expedición, vencía a los defensores y se metieron en el pueblo para copar la plaza. El gobernador español huyó al creer perdida la batalla. De pronto, los paraguayos comenzaron a arengar en guaraní a sus compañeros y convirtieron en victoria lo que parecía una derrota. Confundido, Belgrano ordenó la retirada, sin comprender lo que sucedía, por no hablar el guaraní como tampoco sabían hacerlo gran parte de sus oficiales. La mayoría de su propia caballería, no entendía el castellano, igual que muchos de la infantería. Es que el guaraní, tiene un gran poder confraternal y de cohesión entre sus hablantes. El Sapukái, agrupó y dio entereza a los defensores, arrastrando a la vez a los atacantes. Seguramente Belgrano, habría intuido algo de esa circunstancia al recordar los Bandos, que mandó redactar en guaraní para que lo entendieran los paraguayos y sus propios soldados. Las voces en guaraní enredaron a los atacantes, cumpliendo con eficacia su función de mecanismo de unión entre paraguayos, misioneros y correntinos. Así se forjó la victoria del guaraní parlante. Puso en práctica un sentimiento colectivo, consecuencia de un lenguaje particular asumido como propio y de la comunidad. Una experiencia aglutinadora, de las maneras de ser, sentir, pensar y actuar.

Lo mismo ocurrió durante los cinco años de infortunios y desventuras sufridos durante la desastrosa guerra de la Triple Alianza. El guaraní fue usado permanentemente y hasta se realizaron publicaciones en el idioma que mejor entendían y se logró una unidad y fortaleza de heroísmo increíble. Algo notable también pasó durante el enfrentamiento bélico con los hermanos bolivianos en el Chaco Boreal. Allá en los lindes bolivianos, los aborígenes, al escuchar hablar guaraní a los paraguayos, gritaron: ¡Son parientes!, y ayudaron a los soldados paraguayos. Algo similar habrá pasado en las Islas Malvinas, con el “Neike chamigo”, dando coraje y unidad a los correntinos.

En la actualidad, está recuperando sus antiguos valores y está emergiendo en igualdad de condiciones con castellano y otros idiomas, con legítimo orgullo y derecho. La Ley de lenguas, dictada por el gobierno paraguayo, hará posible la superación de muchas dificultades para que nuestra lengua materna adquiera el sitial que le corresponde. Entrará triunfante en el concierto de las lenguas del mundo. Terminarán los manoseos, llámese atropello, diglosia, yuxtaposición, aculturación o lo que fuera, para erguirse en su propio enriquecimiento y abarcar globalmente los valores de sus conceptos, como fueren necesarios, con neologismos propios o tomados de otro idioma. Saldrá ganancioso en todas las batallas, porque está avalado por el vigor de sus vocablos, sintéticos, precisos, poéticos y fraternales. No en balde el estudioso antropólogo, Bartomeu Meliá, prestigioso lingüista mallorquín residente en Paraguay desde hace largos años, dijo: “Los jesuitas redujeron a los guaraníes, pero también los guaraní han reducido por lo menos a un jesuita. Fui reducido por los guaraníes”, haciendo referencia a su total identificación con la cultura guaraní. Finalizamos estos comentarios destacando especialmente la extraordinaria labor de las Instituciones privadas, que lucharon y siguen luchando, para que los gobernantes se comprometan seriamente con su enseñanza del idioma. Si fuera así, será cumplida la nueva, genuina y verdadera liberación que consiste en la construcción de un Paraguay multicultural y bilingüe.

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            El ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI agradece al querido Maestro Girala Yampey, el confiarnos la publicación de este artículo suyo. Aguyje ndéve Karai Girala Yampey ojeroviáre ATENEO-re omyasâi haĝua ko ne rembiapo porâite.

Remoñe’êsérô Girala Yampey rekove ha rembiapokue, ehesakutu ko’ápe: http://www.portalguarani.com/autores_detalles.php?id=627

EL ATENEO EN EL XV FORO: REALIDAD SOCIO CULTURAL EDUCATIVA, DEL ISE

ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI

Maitei horyvéva opavavépe

David Galeano Olivera

 

EL ATENEO EN EL XV FORO: REALIDAD SOCIO CULTURAL EDUCATIVA, DEL ISE

Leer original (hacer clic) en: http://dgaleanolivera.wordpress.com/el-ateneo-en-el-xv-foro-realidad-socio-cultural-educativa-del-ise/

 

            La Comunidad Educativa del INSTITUTO SUPERIOR DE EDUCACIÓN “DR. RAÚL PEÑA”, realizó en el marco de los festejos del Bicentenario de la Independencia Nacional, los siguientes eventos:

1. “Bodas de Plata de la Academia Literaria” – “XV Foro: Realidad Socio Cultural Educativa”, que tuvo lugar el miércoles 13 de abril, de 0:30 a 17 hs, en el Salón Multiuso del ISE, y

2. “Club del Bicentenario Educativo – ISE – Presentación de los diferentes Comités con temas de investigación”, efectuado el jueves 14 de abril, de 7:45 a 17 hs, también en el Salón Multiuso de la institución.

El “XV Foro: Realidad Socio Cultural Educativa” se inició con el desarrollo del tema “Independencia del Paraguay”, exposición a cargo del Dr. Herib Caballero (Director de Postgrados de la UNA) y del Lic. David Velázquez (Comunicador social). Posteriormente fue presentado el tema “Ley de Lenguas”, con la exposición del Dr. David Galeano Olivera (Director General del ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI) y de la Dra. María Eva Mansfeld de Agüero (Miembro de la Comisión Nacional de Bilingüísmo). A continuación, el Dr. Francisco Giménez (Asesor parlamentario) enfocó el tema “Ley de Educación Superior”. En horas de la tarde se procedió a la inauguración de la Sala de Sesiones de la Academia Literaria, seguido de un acto artístico que incluyó un recital poético, el concurso de oratoria bilingüe, y finalmente se presentó la Revista Tajy Poty Sa’yju Poteîha.

Miguel Angel Marecos, David Galeano Olivera y María Eva Mansfeld de Aguero

Ko’â mokôi aty guasúpe ijatýkuri sâmbyhyhára, mbo’ehára, temimbo’ekuéra ha mba’apohára ISE-pegua. Péicha ojehecharamo ha oñemomba’eguasúkuri Academia Literaria aramboty mokôipa poha. Upe aty hérava Academia Literaria niko hetaiterei mba’éma ojapókuri omoherakuâporâvévo ISE réra umi temimbo’ekuéra rembiapo (ñe’êpoty, ñe’êsyry, purahéi, ñoha’ânga, kuatiahaipyre) rupive. Iporâ avei opavavéva jahecharamo Mbo’erekokuaahára Florencia Fernández Zarza rembiapo, ha’e hetia’e ha ikatupyrýgui upe aty okakuaa ára ha ára. ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI ombohasa heta vy’apavê Mb. Florencia-pe hembiapo porâitáre. Avei, tekotevê jahechakuaa Mb. Miguel Angel Marecos rembiapo, ha’éniko ISE motenondehára ha hembiapo rupive ohechauka avei imborayhu ñane Avañe’êre. Ichupe avei rombohasa ore vy’apavê.

EL GUARANI, LENGUA DESCRIPTIVA - ESTUDIANTES DE MEDICINA RECONOCEN SU NECESIDAD

ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI

Maitei horyvéva opavavépe

David Galeano Olivera

 

EL GUARANI ES UNA LENGUA DESCRIPTIVA

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HABLANDO EN GUARANÍ, LA CURA Y EL TRATAMIENTO DEL PACIENTE  SON SEGUROS

Publicado por www.ips.gov.py

Leer original (hacer clic) en: http://www.ips.gov.py/principal/modules.php?name=News&file=article&sid=2860

“El Guaraní es una lengua descriptiva, y expresada en ella los conocimientos de la anatomía humana (avarete), la fisiología (tetereko), la patología (mba’asykuéra) y la higiene (ñemopotî), la cura y el tratamiento son seguros, porque de esta forma, el médico, al comunicarse en esta lengua que maneja la mayoría de la población, cuenta con la colaboración del paciente”, argumentó el Dr. Carlos Ferreira, Coordinador de la Sede Central del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní y Profesor de los cursos de Conversación en Guaraní, en las universidades Nacional y Católica.

Por las razones anteriores, indicó que no sólo médicos, sino también Estudiantes, Obstetras, Enfermeros/as, Farmacéuticos, Dentistas, Maestros, Ayudantes y Auxiliares deben conocer la lengua autóctona.

Indicó que para llenar la ficha médica, hablada y redactada en castellano, hace incomprensible para el  87% de la población paraguaya, porque su lengua materna es el guaraní. “Si el estudiante o médico pregunta en castellano, la mayoría de los pacientes no responde. Sin embargo, al preguntar en guaraní, no solo responden, sino que agregan observaciones de mucha importancia para el llenado de la ficha médica. Preguntarle en Castellano al Guaraní parlante si siente algún malestar en las vías urinarias, lo más probable es que no responde”, manifestó.

“Al preguntarle en Guaraní, mba’épa reñandu nde tyrapépe, lo más probable es que le contestará con detalles y precisión lo que le acontece. Otro ejemplo si el estudiante pregunta al paciente; Usted tiene oligofagia, quedará mudo el paciente. Si le pregunta, ndépa rekaru’i térâ rekarupokâ, la respuesta no se hará esperar. El Guaraní está muy asociado con la naturaleza del cuerpo y dicha en ella es muy expresiva y precisa”, consideró.

Refirió que al estudiante se le enseña la importancia del conocimiento del guaraní y que la misma no disminuirá su saber, “sino todo lo contrario, el saber sacude la ignorancia. Además, generalidades médicas y en la Lengua Guaraní cómo deben ser expresadas. Por ejemplo uno dice en Guaraní hasy chéve che akâ y es incorrecta, debe ser akârasy, y muchos ejemplos más. Expresiones folklóricas como tirisia (hispano) equivalente en Castellano, ictericia. Además saber preguntar y elaborar un cuestionario médico en guaraní, cómo llevar a cabo una consulta médica; historia médica con antecedentes  personales patológicos y enfermedades actuales.

Defendió que los estudiantes de medicina tengan guaraní como materia, “la Ley 4251, del 29 de diciembre de 2010 es tajante. La ley se cumple, no se opina.  La Constitución expresa que “las lenguas oficiales serán enseñadas en las instituciones públicas y privadas que integran el sistema educativo nacional, aplicando métodos que garantizan la máxima eficacia comunicacional, y también establece que “las lenguas oficiales serán utilizadas como medio en la enseñanza en todos los niveles del sistema educativo: inicial, escolar básica, media y superior, de conformidad con la competencia requerida para cada nivel”.

Acotó que “el uso del Guaraní, independientemente de que me guste o no, es competencia básica para ejercer la profesión médica y así asegurar a una mejor comprensión entre el profesional y el paciente. El guaraní no es tema de la Medicina, sino que es necesario conocer cómo el pueblo designa  las enfermedades o males que lo aqueja. Además, existen vocablos folklóricos como el kambyryru jere, haru, py’aruru que cualquier Médico y estudiante debe saber, por una necesidad psicológica y no confrontar culturas, sino sumergirnos en ellas y desde esa óptica revertir conocimientos científicos.

ESTUDIANTES DE MEDICINA RECONOCEN NECESIDAD DE COMUNICARSE EN GUARANI

Publicado por IP Paraguay

Leer original (hacer clic) en: http://www.ipparaguay.com.py/index.php?id=cmp-noticias&n=41538

También en: Guarani en medicina: http://www.abc.com.py/nota/estudiantes-de-medicina-reconocen-que-hablar-guarani-es-una-necesidad/

 

Asunción, IP Paraguay.- Estudiantes de Medicina consideran imprescindible hablar en guaraní para poder comunicarse con sus pacientes y estos puedan detallar sus dolencias e historia clínica. Solo la comunicación fluida permitirá un diagnóstico acertado y tratamiento adecuado. Así lo creen los de Universidad Nacional de Asunción (UNA) y la Universidad Católica de Asunción (UCA).

Coincidieron en que “es una limitación muy grande para nuestra profesión” el no poder comunicarse en el ”idioma autóctono”, según expresa la gacetilla de prensa del Instituto de Previsión Social (IPS).

En los pasillos del hospital central del IPS, nosocomio siutado en Asunción, en donde reciben clases prácticas los estudiantes de los dos últimos años de la UCA, ellos comentaron sus experiencias respecto de la necesidad de manejar el idioma.

Un estudiante refirió que “es muy limitante desconocer el guaraní” y que se siente “en desventaja de los que conocen y hablan el idioma.

“Indudablemente que es un pecado ser médico y no saber guaraní en este país, cuya mayoría poblacional solo habla en guaraní. El paciente que habla guaraní, normalmente entiende mi castellano, pero ni yo ni el paciente podemos ahondar sobre el mal que le aqueja o que le trajo al hospital”, sostuvo otra estudiante.

Un estudiante de la UNA explicó que normalmente recurre a sus compañeros que conocen el idioma vernáculo para desenvolverse con un paciente, específicamente en el Hospital de Clínicas.

“Pero no puedo estar todo el tiempo dependiendo de otra persona para comunicarme con mi paciente. Es una limitación no saber guaraní y me arrepiento de no haberlo hablado o estudiado desde pequeño”, manifestó.

Tanto en las facultades de medicina de la UCA como de la UNA, los respectivos centros de estudiantes organizan cursos talleres de redacción y conversación, adaptados a las necesidades de la medicina, para mínimamente paliar las limitaciones que conlleva desconocer el guaraní en el ejercicio de la profesión médica.

SEMANA SANTA Y ESTACIONEROS, GUARANI HA CASTELLANO-PE

SEMANA SANTA Y ESTACIONEROS, GUARANI HA CASTELLANO-PE

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ARAPOKÔINDY MARANGATU (SEMANA SANTA)

Por David Galeano Olivera 

Leer original (hacer clic) en: http://groups.google.com.py/group/guarani-nee/web/semana-santa-paraguaya-en-guarani-y-castellano

 

Ndaipóri Hesukirito (Jesucristo) ohapykuehóvape ĝuarâ peteî arapokôindy (semana) tuichavéva ha oñemomba’eguasuvéva ko Arapokôindy Marangatúgui. La Semana Santa constituye un acontecimiento de profunda e importante significación religiosa para la vida de los Cristianos.




Oñepyrû pindo karai arateîme (domingo de ramos) ha upéi ojeromandu’a umi ára Hesu Kirito ojejapyhy, oñemoinge ramo tovakeópe (tribunal), ojehupíramo kurusúre, omano ha oikovejeýramo guare. Se inicia con el Domingo de Ramos, es decir, la recordación de la entrada de Jesucristo a Jerusalén. Posteriormente, se recuerdan los demás hechos: su aprehensión, juzgamiento, la pasión y la crucifixión, la muerte y la resurrección de Jesucristo.

Arapokôindy Marangatu jave opavave oñopehênguéva oñombyaty túva ha sy rógape, heta jey ha’ekuéra oiko okaháre. Es común que en estos días las familias paraguayas se reunan en torno al hogar de los padres o parientes, que comúnmente son o viven en el interior del país.

Ñane retâme, pe pindo karai arateîme opavave ijaty tupâópe omongaraívo pindo ojejapóva ogapýpe ha ñamoha’ângáva peteîteî jaipotaháicha. El domingo de ramos la gente concurre a la misa de bendición de las palmas (pindo karai), que se elaboran artesanalmente en cada hogar y cada uno, a su gusto, le da la forma de su agrado.

Pe ararundy (miércoles) voi guive oñemba’apóma tembi’u aporâ. Péicha oî ojepe’aváva, ambue katu ombyaku tatakua. Oî avei ombisóva avati angu’ápe ha upéi, mbeguakatúpe, kuñakaraikuéra oñepyrûma ombojehe’a avatiku’i, aramirô, kesu, kamby, kure ñandy ha ani ha hapykuérintema oikóñepyrûma chipa opaichagua: lopi, jakare ha ambuéva, oñemboguapýva -ojy hagua- pakova rogue ári. Péicha, ogakuéra rupi maymávante ombosako’i ha ombojy chipa, sópa, chipa guasu, ryguasu, kure ha ovecha ro’o umíva tatakuápe. Oiko peteî jejuhupa guasu tembi’u apópe (Rehechasérô Chipa apo, ehesakutu ko’ápe:  http://www.youtube.com/watch?v=RAjHm0hI2So&feature=player_embedded). El miércoles santo bien temprano se inicia un gran trabajo colectivo a fin de preparar los alimentos tradicionales. Unos salen a colectar leña, otros preparan el horno. En otro parte, están los que muelen maíz en el mortero, tras lo cual las mujeres, lentamente, empiezan a mezclar el maíz molido, con el almidón el queso Paraguay, la leche, la grasa de cerdo y anis en una masa que se convertirá en las chipas (panes o panecillos) de distintas formas: palomas, cocodrilos, y otros, que -para su cocción- se ubicarán sobre hojas de banano. Así, en los hogares se reune toda la familia y preparan los chipa, la sopa paraguaya y el chipa guasu; lo mismo que el asado de gallina, cerdo y oveja (Para ver el Chipa apo, hacer clic aquí:  http://www.youtube.com/watch?v=RAjHm0hI2So&feature=player_embedded).

Arapópe (jueves) katu opavavete ijaty peteî mesa guasu jerére ha upépe oiko pe karuguasu. Pyhare, tupâópe, oiko pe jepyhéi (lavatorio de los piés) ha ojehecha ha oñehendukuaa avei umi españa ñe’ême ojeheróva “Estacioneros” térâ “Pasioneros”, omoirûramo -purahéi asy rupi- Hesu Kirito jehasa asy. El jueves, en torno a una enorme mesa, toda la familia reunida se sirve los alimentos preparados. A la noche, todos concurren a la iglesia para revivir la ceremonia del lavatorio de los pies. Allí también se podrá ver y escuchar a los “Estacioneros” o “Pasioneros” entonando sus lastimeros y melancólicos cantos que recuerdan la pasión, muerte y resurrección de Cristo.



Pe arapoteî (viernes) katu, pyhareve, ojeho tyvytýpe (cementerio) oñe’andúvo umi pehêngue ojehekyi’akuépe. Asaje rupi, tupâópe hyapu peteî yvyrapararâ (matraca), oporohenóiva. Péva ojehu vove, opavavéva oho tupâópe ogueromandu’ajey hagua Hesu Kirito ñemano. Upépe oikoraê mandu’a upe kurusu rapére (vía crucis); ha upéva rire katu Hesu Kirito ra’ânga ojehupijey kurusúre ha ojeromandu’a umi “pokôi ñe’ê”. Upéi Hesu Kirito rete oñemboguejy ha oñemoinge tupâo ryepýpe ha opavavéva oñemboja ojapóvo pe tupâitû. Oî avei upégui ohóva oñembo’e ha oitupâitû ambue tupâópe, ohupyty peve pokôi tupâo (siete iglesias). El viernes santo, a la mañana, se acostumbra visitar los cementerios a honrar a los familiares fallecidos. A la siesta, el sonido de una “matraca” convoca a la feligresía a la Iglesia. Luego de esa señal, la gente concurre a la iglesia para participar del vía crucis, tras lo cual se revive la crucifixión de Jesucristo, y la recordación de las “siete palabras”. Luego, la imagen de Jesucristo se instala en el interior de la iglesia y la gente, en fila, revive la costumbre de la adoración (tupâitû). Seguidamente, algunos cumplen con la promesa de visitar otras iglesias para la adoración, hasta completar siete iglesias; práctica conocida con el nombre de “recorrido de las siete iglesias”.

Arapoteî (viernes) ha’e ára ikirirîvéva. Avave ndaikatúi osapukái térâ oñe’ê hatâ. Ndaikatúi ñañani ha mitânguéra ndaikatúi ñañembosarái. Sobre todo, el Viernes Santo es el día en el cual se guarda el mayor silencio. Nadie debe gritar o hablar fuerte. Tampoco se debe correr y los niños tienen prohibo jugar.

Arapokôindy Marangatu oguahê ijapýpe Hesu Kirito jeikovejeýre (Pascua de Resurrección). Upe árape ojehova’erâ paíno ha maína rógape; ko’âva oinupâ humbýpe umi iñemoñare’angápe ha upekuévo he’i “pákua”. Péicha avei, sy ha tuvakuéra avei, ogapýpe, ojapo upe mba’e. La Semana Santa culmina con la Pascua de Resurrección. Ese día los ahijados concurren a las casas de sus padrinos y madrinas; quienes dan un golpe en la nalga a sus ahijados, al momento de decir: “páscua”. Lo mismo hacen los padres a sus hijos, en la intimidad del hogar.

            Ko’agaite peve, Paraguáype, pe Arapokôindy Marangatu jave mba’eveguasúma ndojejapovéi; péicha, mbo’ehao ha ñemuhakuéra jepe oñembotypa. Cabe destacar que desde el Miércoles Santo hasta el Domingo de Gloria, en el Paraguay se paraliza la mayor parte de las actividades cotidianas: comerciales, educativas, etc.

 

ÑANDEJÁRA ÑE’Ê PORAVOPYRE (SELECCIÓN BÍBLICA)

Parengatu Mateo Marangatu rupiguare (Del Evangelio según San Mateo)

            Upérô hemimbo’ekuéra oho ha ojapo Hesu Kirito he’ihaguéicha ichupekuéra. Ogueraha hikuái pe chavurro imemby reheve Hesúpe ha ha’ekuéra omoî hi’ári ijaokuéra ha Hesu ojupi. Ha maymáva oipyso ijaokuéra haperâme, ha ambuekuéra katu oikytî yvyrarakâ ha omyasâi tape rehe… upéi… peteî hemimbo’e hérava Húra Ikarióte, oho umi avare ruvicha rekávo, ha he’i: “Mba’épa peme’êse chéve ha che amoîta pende pópe chupe”, ha ome’ê hikuái ichupe mbohapypa kuarepotitî pehê (30 piezas de plata)… Oiko hagua ko mba’e Húra Ikarióte ou heta kuimba’e ndive pe Tarumandy yvyty peve, oîháme Hesu Kirito. Upe mboyve Húra Ikarióte he’ira’e umi kuimba’épe: “Upe ahetûva, upéva ha’e, pejapyhy”. Ha oñembojávo Hesu rendápe he’i chupe: “Mbo’ehára, mba’éichapa ndepyhare?” ha ohetû ichupe… ha ojapyhy hikuái Hesúpe. Ogueraha chupe Kaiha rógape, ku avare guasu, upépe oñembyaty kuatiára (escribas) ha tujave (fariseos) ombotovakeo hagua chupe. Upevakuére Hesu ojegueraha omano hagua kurusúre, tenda héravape Gólgota. Omano rire, Hose Arimateaygua ojerure hetekue ha omoî peteî tyvyty (sepulcro) pyahu ojo’o’akue itasúpe (en la roca). Mbohapy ára rire, Hesu Kirito oikovejey ha ojehechaukákuri hemimbo’ekuérape ojupi mboyve yvágape.

            Entonces los discípulos fueron e hicieron como Jesucristo les había mandado. Y trajeron a la asna y su pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima. Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino… Después… uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes y les dijo: “¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?”. Y ellos le asignaron treinta piezas de plata… Para que esto acontezca, Judas Iscariote llegó con muchos hombres hasta el Monte de los Olivos, donde se encontraba Jesús. Y Judas Iscariote había dicho anticipadamente a aquellos hombres: “Al que yo besare, ese es, prendédle”. Y enseguida se acercó a Jesús y dijo: “¡Salve, Maestro!” y le besó… Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús y le prendieron. Los que prendieron a Jesús lo llevaron al sumo sacerdote Caifás, adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos, para juzgarlo y condenarlo a morir en la cruz. Luego fue llevado a un lugar llamado Gólgota, donde murió. Después de su muerte, José de Arimatea pidió su cuerpo para llevarlo a un sepulcro, nuevo, que había mandado hacer en una roca. Después de tres días, Jesucristo resucitó y se presentó ante los Apóstoles antes de subir a los cielos.


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LA BIBLIA TOTALMENTE GRABADA EN GUARANI – POR GUSTAVO GINARD

Soy GUSTAVO GINARD de la FM DEL SUR ENCARNACION y queria enviarles la direccion de una pagina web para contarles que despues de un año logramos grabar todo la Biblia en Guarani. Aipota pehendumi… a ver que les parece el trabajo. Mi parte fue grabar toda la voz de Jesus. Anterior a este trabajo en el año 2000 grabamos con la Sociedad Biblica del Paraguay, en esa ocacion estaba ayudándonos Don Felix de Guarania. De aquella edicion se quito una compilacion de 28 CD del nuevo testamento. En esta ocacion y como el tiempo y la tecnologia va en aumento toda la biblia esta a disposicion y  gratis en esta dirección: www.proyectoggg.org

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POESÍA “SEMANA SANTA”

De: Emiliano R. Fernández

I

Perekova’ekue guive

Pene akâre agua bendita

Che verso pehendumíta

Pascua oĝuahê vovete

II

Péinamaniko oĝuahê

Ko’â tuichaitéva ára

Oikohague Ñandejára

Vía Crucis-pe ymaite

III

Ru ha sy ymaveguare

Ko’âva ombotuichaitéva

Semana Santa ja’éva

Tupâ rembihasakue

IV

Áĝa mamópa ahê

Jahecháta angaipavóra

Por la señal ojapóva

Más que fuera kechêchê

V

Domingo de Ramos yma

Jajeoimi tetakuére

Hysýi Tupâo rapare

Cristiano jajohecha

VI

Ñesûpehême jaha

Jaikévo pe okê guasúpe

Agua bendita ryrúpe

Ñapo’ê jajovasa

VII

Aipo yvága jajuhu

Jaikévo upe Tupâópe

Pindo jegua ñande pópe

Santa misa ñahendu

VIII

Incienso-ma ñahetû

Mba’e hyakuâ asyetéva

Ñane korasôme oikéva

Tatatî marangatu

IX

Lunes, martes neko’ê

Ñaimo’â ku nekangýva

Oime nembovy’a’ỹva

Reheka pe ymaguare

X

Mamópa oime tetia’e

Umíva ára ya opáma

Guyra okirirîmbáma

Yvytu ha yvyra rogue

XI

Miércoles Santo katu

Ñane ko’êma ojoapytépe

Ku molienda ápe ha pépe

Ñembisóma ñahendu

XII

Ja’úta sopa kesu

Tatakua ojejatapýma

Pépekatu oñembyatýma

Kure, ovecha, ryguasu

XIII

Jahecha ta’yrusu

Ojoapykuéri pandilla

Pindo, caña de castilla

Laurel hetaite ogueru

XIV

Tape ykére kurusu

Rehecháma oñembo-calvario

Ha estación-pe vecindario

Oñembo’éma a Jesús

XV

Jueves Santo ka’aru

Jahajey Tupâópe

Niquel-mimi ñande pópe

Ñaĝuahê ñatupâitû

XVI

Jaike guive ñañesû

Ha jaha ku ñembo’épe

Amo Tupâ rendaitépe

Angaipa ñamombe’u

XVII

Viernes Santo-ma katu

Ko ára tuichaitevéva

Ñañesû ñañembo’éva

Oĝuahêvo ka’aru

XVIII

Matraca mante ipu

Pe Tupâo jerekuére

Ha kurusu yvatére

Oje-clavá-ma Jesús

XIX

Oñepyrû o-repica

Procesión oiko haĝuáma

Osê Señor de las Palmas

Burro-mi ári oguata

XX

Upépe jahechapa

Maymárô tembicharâva

Mba’éichapa Ñandejára

Oiko’asyva’ekue yma

XXI

Ha púlpito-pe osermón

Karai ijao hûmbáva

Iñe’ême ohendukávo

Pe Ñandejára pasión

XXII

Upépe con devoción

Jahecha la agonía

Ko’aĝante la herejía

Ogueru la corrupción

XXIII

Chénte ndaikatumo’âi

Aipe’a de mi memoria

Upe Sábado de Gloria

Oikova’ekue Judas kái

XXIV

Hipa ñanderesarái

Cristiano ñañeñandúva

Isy ha túva rayhúva

Pe añánte ndaipotái

XXV

Ja’epáne oime haĝua

Ñande rapicha yvypóra

Mbói py’a oguerekóva

Tupâ rerovia’ỹha

XXVI

Peguatána peheka

Áĝa umíva omoporâva

Ko’â mitâ ko’aĝaguáva

Ni bendito-pa oikuaa

(Pág. 212 al 214 – Emiliano R. Fernández. Antología Poética 1 – Rudi Torga)


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LOS ESTACIONEROS (PASIONEROS) – KURUSURAPE’ANDUHÁRA

Ohai: David Galeano Olivera

Leer original (hacer clic) en: http://groups.google.com.py/group/guarani-nee/web/los-estacioneros-pasioneros—kurusurapeanduhra

 

            Ha’ékuéra niko kurusurape’anduhára (estacioneros) ha oñomono’ô hikuái peteî atýpe, hetave jey kuimba’e meme; oguatáva tupâo peve ỹrô katu oho kurusu guasu, Hesukirito ojejukahaguépe; ha upépe opurahéi asy hikuái imandu’ávo umi mba’e vaiete Ha’e ohasava’ekue yma oikovérôguare ko yvy ape ári. Ko’â kurusurape’anduhára oguereko peteî guarakapajegua (estandarte) imba’eteéva ha peteî kurusu ohenonde’áva ijeguata. Los “estacioneros” o “pasioneros” son agrupaciones preferentemente de hombres que van en procesión a la Iglesia o hasta el calvario, a entonar cantos sagrados relacionados a la Pasión y Muerte de Jesucristo. La caminata de los estacioneros es precedida por el estandarte del grupo y una cruz.

            Ymaite guive niko ha’ekuéra omoirû pe Arapokôindy Marangatu (Semana Santa) pukukue javeve; upéicharô jepe, ojehechave chupekuéra pe arapo marangatu (jueves santo) guive, ojegueromandu’a jave Tupâope pe jepyhéi (lavatorio de los piés); ha upehague ko’ême, arapoteî marangatu (viernes santo) ha’ekuéra omoirû ipurahéi asy rupive Hesukirito ñemongurusu ha mano. Oî tupâo pa’i ndoipotihápe ha’ekuéra oî hyepýpe, upéicha jave ha’ekuéra opytánte Tupâo jerére; ha upéicha avei, oî pa’i ohenóiva chupekuéra omoirû haĝua upe mba’e guasuetépe. Iporâ ñamombe’u, pe arapoteî marangatu, pyhareve jave, ko’â kurusurape’anduhára ohoha hikuái umi tyvyty (cementerio) rupi opurahéi asývo umi omanova’ekuére. Tradicionalmente están presentes durante toda la Semana Santa; sin embargo, sus presencias son más notorias el jueves santo, durante la recordación del lavatorio de los pies; y al día siguiente, viernes santo acompañan con su canto doloroso la crucifixión y muerte de Jesucristo. En algunas iglesias, los sacerdotes nos les permiten el ingreso al templo, solamente se les permite permanecer en los alrededores de la iglesia; sin embargo, también existen sacerdotes que sí les permiten participar activamente de toda la ceremonia religiosa. Asimismo, el viernes santo en horas de la mañana, los Estacioneros o Pasioneros recorren los camposantos o cementarios, visitando tumbas y ofreciendo su canto a los fieles difuntos.

Umi kurusurape’anduhára peteî atypegua niko heta jey oñopehênguememe (parientes) ỹramo katu ojo’ogaykeregua (vecinos). Hetave oî ijapytepekuéra umi ikakuaapyréva; ha péicha avei, ja’ekuaa hesekuéra ndohopukuihague oñemoaradúvo mbo’ehaópe ha upehaguére oikuaáva umi purahéi asy ohenduhaguérente. Sa’i oî ijapytepekuéra omboguapyva’ekue kuatiáre umi purahei. Pe Arapokôindy Marangatu mboyve ha’ekuéra oñembyatýma ha ombosasko’íma ipuraheikuéra; upéicha avei ojapo hi’aĝui jave Kurusu Ára (Día de la Cruz), oĝuahêvo umi Omanóva Ára (Día de los Difuntos) térâ omanóvañembo’ehápe (novenarios). Umi ipurahéikuéra niko ityre’ỹ ha henyhê temimbyasýgui. Oî ojepurahéiva Guarani, jopara ha castellano-pe. Ambue mba’e tekotevêva jahechakuaa niko ko’â purahéipe ndojepuruiha mbaraka, mimby térâ ambue tembipuru. Ojepurahéinte. Los miembros de los distintos grupos de Estacioneros suelen parientes o vecinos de una misma comunidad. En su mayoría son adultos, con escasa formación académica y que conocen los cantos mayormente por transmisión oral; son muy contados los que tienen anotados los cantos en algún cuaderno. Ensayan varios días y horas antes de la Semana Santa y también hacen lo mismo para la festividad del Día de la Cruz, el Día de los Difuntos, o los novenarios. Los cantos son tristes y llenos de dolor. Los hay en Guarani, jopara y español. Otra característica significativa es que son cantos interpretados a capela, sin ningún instrumento: guitarra, flauta u otro implemento.

Ha’ékuéra omoheñói jave ijaty, ombohéra; upéikatu, oiporavo iguarakapajeguarâ ha oiporavo hikuái mba’eichagua aópa oipurúta. Hetave oî oipurúva kasô isa’y (color) hû, hovy térâ morotîva; ikamisa katu morotî ha ipyti’ápe, ikorasô ári, oreko peteî mba’ekuaaukaha (insignia) imba’ekuérava. Oî avei oipurúva ijati’ýre peteî aomo’âha (capa) hû, pytâhovy, hovy, sa’yju térâ apatî, peteî kurusu ra’ânga reheve. Avei, oipuru hikuái peteî akâo (gorra) oguerekóva peteî kurusu ra’ânga henondépe. Cuando forman el grupo le ponen un nombre, tienen estandarte y su uniforme, que se compone de la siguiente forma: pantalones negros, azules o blancos, camisas blancas, llevando sobre el pecho, del lado izquierdo la insignia del grupo. Sobre la espalda una capa corta de color negro, violeta, azul, amarillo o gris, con la imagen de una cruz. También suelen llevar un gorro blanco con una cruz adelante.

Oje’e avei ha’ekuéra oha’âha umi pakôi Hesukirito Remimbo’épe (12 Apóstoles de Jesucristo) ha ohapykuehoha umi parundy tenda (14 estaciones) Hesukirito ho’ahaguépe ogueraha javérô upe kurusu ijati’ýre. Upe ijeguatápe ojehero kurusu rape (vía crucis). Arapo marangatu pyhare jave ha’ekuéra ojapo itesapeharâ (faroles); ha upevarâ oipuru hikuái apepu pire, vakañandy ha inimbopo’í. Opurahéi asy rire, umi ogajára oaguyjeme’ê chupekuéra chipa ha kojói aku porâ reheve, ha oî avei ombohasáva chupekuéra guaripolami. Pe arapoteî marangatúpe, ha’ekuéra oguerahajepi ipópe umi mba’e ojepuruva’ekue Hesukirito ñemongurusu ha jejukápe, péicha: tapygua ha mbotaha (clavos y martíllo); ñuatî akangua’a (corona de espinas), aomo’âha pytâ, hu’y, yvyra puku ygaurâme (esponja) ijapýva; tesapeha, vosa orekóva 30 pirapire, jupiha, aopehê ape’atâva, yvyra’ija (cetro), ha mbohapy kurusu. Se dice que ellos representan a los doce apóstoles de Jesucristo; y simbólicamente recorren las 14 estaciones del vía crucis. A la noche del jueves santo preparan faroles o luminarias para alumbrar el camino y salen a visitar los ogares, nichos o los oratorios familiares. Al finalizar el canto, el dueño del calvario les regala chipa con cocido caliente o incluso caña. Suelen portar los elementos que fueron utilizados el Viernes de Dolores en la crucifixión y muerte como, por ejemplo, clavos y martillo, la corona de espinas, el manto rojo, lanza, una vara larga con esponja en la punta, el farol, la bolsa con 30 monedas, escalera, un paño de lienzo, el cetro y las tres cruces.

Ñane retâme, ko jepokuaa ou ñandéve Colonia guive. Hesuitakuéra oikuaaukava’ekue umi purahéi ñande ypykuérape ha upéi mbeguekatúpe iñambue ohóvo ha oĝuahê ñandéve pe ko’áĝa jaikuaaháicha. En nuestro país, esta tradición nos viene de la música creada y cantada por los Jesuitas durante la colonia y que, con el correr de los tiempos, se modificó hasta las formas actuales.

Ko’áĝa rupi ha ani haĝua ho’a tesaráipe ko ñande jepokuaa, kurusurape’anduhára ohekombo’e ita’ýra ha itajyrakuérape ikatuhaĝuáicha omoirû chupekuéra ijatykuérape ha peichahápe umi purahéi asy tahekove puku hikuái. A fin de preservar la tradición para que no desaparezcan, actualmente los estacioneros enseñan e incorporan a sus hijos en los grupos de manera a lograr que la tradición se mantenga viva.

Ja’eva’erâ avei ko’â kurusurape’anduhára aty ojuasávo tapére sapy’ánte oha’âha hikuái mávapa upe ikatupyry ha oikuaa hetavéva purahéi asy. Péicha jave, oñepyrû opurahéi peteîva aty ha upéi ombohovái chupe ambue ha péicha oho heseve ko’êmba meve. Ndaipóri ikane’ôva âicha jave. Vale la pena mencionar que muchas veces en los caminos se encuentran dos o más grupos de Estacioneros y se “retan” en una competencia de cantos de estacioneros, que puede durar horas y horas hasta el amanecer; o mejor, hasta acabar el repertorio y quedar un vencedor.

Ipahápe, ja’ekuaa ko’â kurusurape’anduhárape oñemomba’eguasuveha ko’áĝa rupi ko ñane retâme. Ko mba’e ikatu jahechakuaa ko Arapokôindy Marangatu ohasaramóvape, upevarâ ñamañánteva’erâ umi marandu myasâiha (medios de comunicación) jahecha haĝua mba’eichaitépa oñemoherakuâ porâ ha heta chupekuéra. Upéicha avei, ko jepokuaa (tradición) oguereko haity ijojaha’ỹva hérava Tañarandy, oîva San Ignacio, Misiones Tetâpehême (departamento); upépe 1992 guive, karai Koki Ruíz ojapójepi Arapokôindy Marangatu jave, peteî aty guasu neporâmbajepéva hérava Yvága Rape (Camino al Cielo) ha ijatyhápe umi kurusurape’anduhára ohua’îva upépe ñane retâ tuichakue javevégui. Por último, conviene destacar que en la actualidad se percibe un “renacer” de los Estacioneros en nuestro país. En esta última Semana Santa todos los medios de comunicación se hicieron eco de ello. Además, hoy esta tradición tiene un punto de convergencia extraordinario que es Tañarandy, comunidad ubicada en San Ignacio, Departamento de Misiones; donde -desde 1992- el artista Koki Ruíz realiza en la Semana Santa el imponente encuentro denominado “Yvága Rape” y donde se reunen cientos de grupos de Estacioneros de todo el Paraguay.

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PURAHÉI ASY – CANTOS DE ESTACIONEROS

En Guarani

“Ñandejára reko’asy”

I

Nokañýiva gueteri

Ñandejára pypore

Itatýre ojehai

Kurusu rapykuere

II

Ñande Rúpe ojopy

Angaipára rapykuere

Yvyra ijuajupy

Kurusu pohyiete

III

Hetaitejey ho’a

Iguata omoñesû

Ha’eño omopu’â

Ñandejára ikurusu

IV

Isymi jojaha’ỹ

Imembýpe omoirû

Tuichaitéma tembiasy

Kurusu rehe ojuhu

V

Ñande Rúpe ojojái

Tekove vai etaite

Sirineo ndive ojovái

Kurusu ogueroguata

VI

Verónica oja

Ipoyvípe ojohéi

Ñandejárape hova

Kurusu guýpe hy’ái

VII

Hakuaitéva umi ñuatî

Isyva rehe okambu

Há ho’ópe oñapymi

Kurusu ndive oñandu

VIII

Há cerro-pe oĝuahê

Kane’ôgui opyta

Kurusu ogueruhague

Pe hete oryrýipa

(Pág. 355 – Dionisio González Torres, Folklore del Paraguay)

En Jopara

“Señor Mío Jesucristo”

I

Señor mío Jesucristo

Kóina ápe rojumi

Rojerure ne bendición

Roipota orerovasami

II

La Virgen de los Dolores

e-roga-mi orerehe

ne memby ha ikurusúpe

ore-salvá-mi haĝua

III

Señor San Juan Evangelista

e-roga-mi orerehe

Ñandejára ha Tupâsýme

Ore-salva-mi haĝua

IV

Los mundanos pecadores

Ne rendápe rojumi

Salvación rojerure

Ndékena ore-perdona-mi

V

Viernes Santo ka’arúpe

La Virgen anga ikangy

Ohechárô kurusúre

Omano’anga imemby

(Pág. 351 – Folklore del Paraguay – Dionisio González Torres)

En Castellano

“Que triste es el Viernes Santo”

I

Qué triste el Viernes Santo,
para todo el buen cristiano
a ver Jesús nuestro Padre,
clavado de pies y manos.
II

Jesús que todo lo puedes,
Jesús que eres nuestro Padre,
no nos abandones nunca,
con tu santísima madre.
III

Señor nuestro protector,
en la tierra y en el cielo,
y en la hora más triste,
embalsamo del consuelo.
IV

Comprendo mi Dios amado,
que por mi estás sufriendo,
y por mi grande culpa,
Jesús está muriendo.
V

Me arrodillo frente a tu imagen,

te lo pedimos perdón.

Perdóname Jesús mío,

y dame tu bendición.

(Versión cantada por Don Herminio Paniagua, de Aguaity (Esusebio Ayala) – 1990)

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Rehendusérô pe PURAHÉI ASY, ehesakutu ko’ápe (Para escuchar el Canto de los Estacioneros, hacer CLIC aquí): http://www.youtube.com/watch?v=biT_rImtZqg&feature=player_embedded

Rehendusérô ARAPOKÔINDY MARANGATU TAÑARANDÝpe, ehesakutu ko’ápe (Para escuchar SEMANA SANTA EN TAÑARANDY, hacer CLIC aquí): http://www.youtube.com/watch?v=wdYjBcf3tog

19 DE ABRIL: DÍA DEL INDÍGENA - 120.000.000 DE DOLARES DE ITAIPU PARA ELLOS...

19 DE ABRIL: DÍA DEL INDÍGENA

120.000.000 DE DOLARES DE ITAIPU PARA ELLOS…

Por David Galeano Olivera

Leer original (hacer clic) en: http://dgaleanolivera.wordpress.com/19-de-abril-dia-del-indigena-120-000-000-de-dolares-de-itaipu-para-ellos/

 


            “De los 360.000.000 millones de dólares que recibirá del Brasil en compensación por la cesión de la energía eléctrica de Itaipu, el Estado Paraguayo invertirá inmediatamente 120.000.000 de dólares en el bienestar de las Naciones Indígenas que viven en el Paraguay”, podría decir la bajada de una hermosa noticia anunciada el 19 de abril -DÍA DEL INDÍGENA AMERICANO- como parte de la celebración del Bicentenario del Paraguay y como un gesto de resarcimiento a los Pueblos Indígenas por todos los daños que en 200 y en más de 500 años les hemos causado. La noticia podría ser anunciada de manera conjunta por los presidentes de los tres poderes del Estado, lo que también constituiría un acontecimiento inédito en la historia política del Paraguay.

Jarýi ha Chamói

En ese contexto, una primera Ley sancionada por el Congreso Nacional y promulgada por el Poder Ejecutivo aseguraría a cada Nación Indígena la compra y la posición inmediata de grandes extensiones de tierra, el tekoha, que cada una de ellas viene reclamando desde hace muchísimos años. Este primer acto de justicia devolvería a los Pueblos Indígenas parte de la tierra de este país que alguna vez, en toda su extensión, les perteneció. También les permitirá recuperar su tradicional sistema de vida en aldeas con sus tapŷi, opy y demás construcciones, asentados en los paisajes naturales que siempre conformaron su hábitat. Allí ellos volverían a hacer sonar con gran felicidad sus takua (takuára) y sus mbaraka (porongos) al celebrar sus místicos ñembo’e jeroky.

Una segunda medida del gobierno generaría una serie de proyectos de investigación multidisciplinaria para relevamiento cultural, que permita rescatar -prácticamente de las fauces del olvido- todas las manifestaciones culturales de los Pueblos Indígenas del Paraguay (historia, idiomas, artesanías, construcciones, tradiciones, creencias, alimentación, etc), reasegurando, justo a tiempo, sus respectivas conciencias históricas y sus identidades culturales. Este proceso priorizaría la atención urgente a aqullas Naciones Indígenas con menor número de habitantes y que están en riesgo de desaparición a través de un inhumano etnocidio.

Una tercera medida del gobierno, a ser implementada a través del Ministerio de Educación, apuntaría a planificar y ejecutar programas específicos de educación indígena para cada Nación Indígena, desarrollando el proceso de enseñanza-aprendizaje en su propia lengua y en su propia cultura, de manera a asegurar la pervivencia de cada una de las Naciones Indígenas. Este proceso les permitirá recuperar, promocionar, difundir, valorar y jerarquizar sus culturas e idiomas, lo mismo que sus respectivas historias como Nación y a la vez promover a sus grandes héroes, hombres y mujeres que se destacaron y se destacan por su tekokatu.

Otra medida, consistiría en desarrollar proyectos de desarrollo sustentable en materia agrícola y artesanal, que permita a todas las Naciones Indígenas, dentro de su cultura, la generación de recursos alimentarios y financieros; para lo cual contarían con la dirección de los especialistas que ellos tienen en sus respectivas comunidades; y recibirían el apoyo permanente de técnicos del Ministerio de Agricultura y Ganadería, del Indert, del Ministerio de Industria y Comercio, de las gobernaciones, de los municipios y otros organismos públicos y privados. Con la creación y funcionamiento de cooperativas, se formalizaría una antigua tradición Indígena consistente en el trabajo comunitario. Las embajadas paraguayas esparcidas por el mundo, también se encargarían de promover la venta de productos fabricados por las Naciones Indígenas.

Otro programa atendería las necesidades que las Naciones Indígenas tienen en el área de la salud (mortandad materno-infantil, tuberculosis, parasitosis, sida, dengue, drogas, alcohol, etc). Este programa sería orientado por los pohânohára que cada Nación tiene y que desarrollan una atención basada en la medicina natural pero también contarán, de manera alternativa, con el soporte del Ministerio de Salud que facilitará el funcionamiento de grandes y modernos centros hospitalarios, para la internación y la atención de casos complejos.

Con estas medidas y otras más, el Estado Paraguayo saldaría, en parte, la enorme deuda que hasta hoy tiene con las Naciones Indígenas. Si esto llegase a ocurrir la celebración del Bicentenario del Paraguay tendría un gran valor pues, al fin, reconoceríamos a nuestra otra mitad, a la otra parte de nuestro ser paraguayo, a aquella que por tanto tiempo hemos negado, como aquel hijo/a renegado que en vano intenta desconocer a su madre o a su padre.

Pero…

            No, esto es un imposible, es un vulgar y tonto sueño, una utopía, una tilinguería; es más, lo más seguro es que cualquiera pensaría que estoy delirando y diciendo disparates como parte de un cuadro de dengue hemorrágico. Nadie pensaría que estoy en mi sano juicio.

En el Paraguay que vivimos, con las autoridades que tuvimos y tenemos, hacer realidad ese sueño sería, obviamente, una cosa de locos. No lo van a permitir las propias autoridades nacionales pues siempre tendrán otras prioridades más urgentes que atender la problemática de las Naciones Indígenas. Tampoco lo van a permitir los partidos políticos pues ellos tienen otros proyectos para los 360.000.000 de dólares de Itaipu y de hecho, las Naciones Indígenas ni siquiera están contempladas en esos proyectos partidarios. Del mismo modo, los varios xenófobos y colonialistas tampoco lo permitirán pues para ellos las Naciones Indígenas ya ni siquiera deberían existir, porque para ellos los Indígenas no son gente, son peores que los animales, son sucios, afean la ciudad, son zánganos, son puercos, no tienen almas, son bestias. Hasta hoy, el indio es sinónimo, cuando menos, de torpe, ignorante, sucio, pobre, miserable, desposeído.

Ni los judíos, ni los negros, ni los que padecen cáncer o VIH, etc. han sido tan discriminados y menospreciados como lo han sido las Naciones Indígenas; y no existe peor forma de REDUCCIÓN que aquella que se genera precisamente en la discriminación y el menosprecio. La reducción abarcó sus tierras, sus religiones, sus culturas y en particular sus lenguas. Los conquistadores, en nombre de Dios y del Rey, asesinaron a millones de Indígenas; y los que sobrevivieron a la hecatombe fueron violados, esclavizados y sometidos a toda clase de trabajos forzados. Luego, los misioneros se encargaron de proseguir con la otra reducción, la religiosa, la de la cruz; que también fue violenta, sanguinaria y trágica. Los pocos indígenas que hoy sobreviven son sometidos a la reducción de los latifundistas, de los agrotóxicos y de la degradación ambiental, que constituyen la cara moderna pero perversa de la reducción y de la muerte. Mientras unos cuantos poderosos exponentes de la sociedad alardean mencionando que la agroindustria (la soja, sobre todo transgénica) es la mejor herramienta que permite pagar la deuda externa, cientos de inocentes Indígenas y no indígenas están siendo contaminados criminalmente. Hoy las comunidades indígenas ya no son dueñas de aquellas tierras que tiempo atrás eran de su propiedad. Ellos fueron expulsados de sus tierras por esta jauría de mercaderes de la naturaleza. Hoy, los pocos que quedan, sin los animales silvestres, sin sus árboles y enormes bosques, sin la miel, sin los cursos cristalinos y sanos de agua; se ven obligados a volcarse a la gran ciudad para mendigar un pedazo de pan. Nadie les tiene consideración. La degradación es tan grande al punto que adultos y niños deben hasta prostituirse para obtener el pan diario. Es vergonzoso y vergonzante ver a niños indígenas tan pequeños, semidesnudos, expuestos al calor, la lluvia o el frío, en alguna esquina Asuncena pidiendo una moneda o un pedazo de pan.

La situación es crítica. Hace mucho tiempo que el ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI viene denunciando los padecimientos que sufren los hermanos Indígenas que habitan el Paraguay, pero nadie escuchó nuestros lamentos. Hemos aportado lo que pudimos. Procuramos crear conciencia al respecto en la ciudadanía, ya sea en reuniones, congresos, mediante charlas en instituciones educativas, o a través de Internet (varias de nuestras denuncias han sido reproducidas en numerosos sitios de todo el mundo). El ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI no tiene los recursos; en otras palabras, no tiene dinero, solamente está imbuido de buenas intenciones. Lastimosamente, en esta problemática las buenas intenciones no sirven para nada.

Es urgente y perentorio que las autoridades nacionales hagan algo a favor de los Pueblos Indígenas; ya que si eso no ocurre, el fin de los tiempos se acercará más raudamente a ellos. Los Indígenas están tocando fondo y eso es trágico. Por eso digo, así como están las cosas ¿De qué sirve celebrar el Bicentenario si no reividincamos dignamente a las Naciones Indígenas?… Que lindo hubiera sido destinar por lo menos 120.000.000 de dólares a ellos…