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EL VÝRO

ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANI

Maitei horyvéva opavavépe

David Galeano Olivera

 

EL VÝRO

Publicado por Puerta de Emergencia, de Efraín Martínez Cuevas

Leer original (hacer clic) en: http://efrainmartinezcuevas.blogspot.com/2010/12/el-vyro.html

 

El vyro, en sus diversas categorías – por no decir gustos – forma parte del criollo mobiliario paraguayo. Están el vyro chusco, el vyro chaleco, el vyro letrado, el vyro paha, el arriero vyro a secas y; sus derivados, el vyrorei y vyreza. Están mimetizados en todas partes: en la política, la religión, el deporte, el periodismo, el parlamento, en la Justicia, en la casa, en la calle…

Viste de traje, corbata, camisa Oscar de la Renta, tiene maletín Samsonite, tres celulares Black Berry, calzados Guante, anda en coche japonés, es abogado pero en su tarjeta personal se presenta como doctor fulano de tal, sin haber presentado jamás una tésis para intentar el doctorado. Es el Bismarck, el pillo ilustre del pueblo de Vetusta, de Leopoldo Alas. Este es el vyro chusco con derecho a ocupar un privilegiado sitio también entre los vyro letrado. El vyro chusco es el que se hace cargo de la cerveza que chupan los perros como condenados.
El chusco es el soberbio. En guaraní se dice “chusco ha mal gasto, arriero mondohoha” (la soberbia y el mal gasto arruinan al hombre).

Se deja llevar por lo que dicen los demás; exclama “¡¡ciertooo!!” en cada punto y aparte del discurso pronunciado por algún político de cuarta; llora amargamente en un velorio porque una señora (como “Ña suave” y “Ña Zoila”, famosas “lloronas” de la Asunción de antaño) exclama entre llantos, previo pago desde luego, las virtudes del difunto. Son los vyro chaleco.

El vyro letrado es una mezcla de pícaro, rufián, truhán y de escasa academia. Generalmente gusta ser gestor de cualquier cosa, policía, inspector aduanero, hurrero.

El vyro (tonto) esencialmente es necio, ingenuo, crédulo, alelado, ignorante. Es capaz de matar o morir por tonteras.

Perú-Rimá es la personificación del vyro letrado.

Dicen que el caudillo colorado José Gill, quién no era de saber discursear, dijo a su alicaído grupo de montoneros el día antes de atacar una ciudad: “Muchachos, para la acción de mañana mi plan es solo esto”: (gesto alrededor de la garganta, como degollando, gesto de recoger o robar y gesto de poseer o violar). Fue suficiente para que sus huestes se energizaran y arrasaran.

Vyro es degradante por lo que ya alguien se encargó de alejarlo como adjetivo activo para quedar con el más cómodo, elegante y respetado: letrado.

“Iletrado pe tipo” dicen del pícaro, avivado y astuto para convertirlo en una suerte de héroe porque sabe salir de los trances difíciles, hace justicia a su modo y se burla de los poderosos. Dice Dionisio González Torres que representa en parte la viveza del “pila”.

Un político colorado no dudó asumir su marcante: “Letradito”. El vyro letrado es capaz de manejar a los vyros en general. Por ejemplo aquel dice a los agricultores vyros que no planten más algodón y; estos dejan de plantar iniciando, a causa de dicha estupidez ,larga como penosa vía crucis de necesidades.

Porque entre los campesinos campea el vyro que se deja llevar por otro vyro nunca puede salir de sus necesidades. “tecove vyro pe ojhenduva, oikuane pane” (el que sigue consejos de tontos termina fracasado) decía Dolores, mi abuelita.

El Paraguay está manejado por muchos vyro letrados. Es un grave problema.

El académico Juan Aguiar Benitez en su “Diccionario de castellano usual del Paraguay” menciona que “letradear” es aprovecharse en beneficio propio.

El conductor del micro que recibe boletas de sus pasajeros le permite letradear a sus patrones. Ni hablar de los politiqueros que elección tras elección letradean a los campesinos e ignorantes.

Algunos políticos prometen paga por los votos y terminan por no pagar. Aquellos son vyro letrados; estos, unos vyros elevados a la quinta potencia con yapa y todo.

El vyro pahá es capaz de ahorcarse por una mujer infiel; morir en una prueba de ruleta rusa y creer lo de “sos el mejor hombre del mundo” pronunciado por la novia, también infiel.

El vyro a secas es desafiante, se cree el más lindo del universo y comarcas vecinas; cree en los discursos de los políticos de su partido; cree que todos le admiran; está convencido que si se arrojara sin paracaídas desde un avion no va a sufrir ni un rasguño.

“Omanoreiete”, comentarían otros vyros si aquel muere en el intento.

El vyro es capaz de vestir un traje pero con “champiu” y camiseta Cerro Porteño.
¿Por qué hay tantos vyros en Paraguay? ¿Porque – como afirma Teodosio González – los paraguayos “son perezosos y mentirosos desde el Presidente hasta el último patán”?

El trabajador y sincero no es vyro.

Pero muchos dicen de los que estudian como condenados que son vyros, que con eso no se enriquecerán; que para ser rico antes que cante un gallo se debe procurar un cargo público y ya está.

El vyro tiene un gran amigo, el ñembotavy. Es su cuate último porque él también, cuando le conviene, se hace del ñembotavy.

El Paraguay, además, está minado de vyros letrados que quieren “bolear” al semejante, así sean presidente, diputados, senadores, ministros de la Corte, sacerdotes, periodistas, albañiles o taxistas.

¿Es vyro porque es informal en su trato, ladino y suspicaz hasta la mala fe?

Ya por la década de 1920 Teodosio González se quejaba porque “el comerciante y el agricultor aprovechan en cuanto pueden de la inadvertencia del cliente, de la ocasión propicia accidental, de la simpleza de un tonto o de la debilidad de un niño para explotarle o despojarle, con precios de excepción o con la calidad inferior de las mercaderías, o la inexactitud en el peso o la medida”.

El vyro en plena acción y sosteniendo la alarmante decadencia de siempre en la sociedad paraguaya.

“Sonseraiterei ningo upéva” (esas son insignificancias) dijo una vez nada menos que el presidente Luís González Macchi cuando se le sorprendió con un automóvil robado como si fuera suyo. El presidente vyro chusco, paha,chaleco y letrado queriendo engañar a la gente.

En esto de ir de contramamo en Paraguay hay muchos que no dejan de dar puntadas con hilo. Por eso, pienso, estamos como estamos. La cultura del vyro está aquí haciendo de las suyas y muchísimos haciéndole el aguante.

¿Vyresa?, puede ser, pero es nuestro día a día, nuestra identidad.

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